jueves, 2 de abril de 2015

"LEY MORDAZA", ¿RENOVADA LEY DE ORDEN PÚBLICO?

..."De aquéllas lluvias, estos lodos".

España, efectivamente, sigue siendo especialmente peculiar, carecemos de parangón posible.

Recientemente y también en otro de mis artículos venía a recordar que esta tan  específica castiza "derechona" que nos ha vuelto a gobernar (es decir, los hijos, nietos y demás herederos franquistas) presionó hasta con la amenaza de un golpe de Estado para lograr "borrón y cuenta nueva" para aquéllos indeseables cincuenta pasados años, logrando así, holgadamente, este principal propósito.

Pues bien, el olvido de aquél prolongado oprobio que los timoratos negociadores de la llamada Transición aceptaron (auténtica "bajada de pantalones"); la pactada ausencia de Ruptura Política (ortodoxo precepto a cumplimentar, tras la muerte del Dictador Franco); la renuncia (reiterada e inconsistentemente justificada) del seguido y pertinente enjuiciamiento internacional por crímenes de lesa humanidad cometidos por el Régimen Franquista; la gratuita y humillante impunidad concedida a estos "crecidos e impolutos sucesores de hoy" por nuestros partitócratas de entonces, han venido a fluidificar la vehiculización de esta tan contestada presente "Ley Mordaza".

No deberemos olvidar tampoco que, al igual que las temibles instituciones de orden público franquistas (médula espinal de aquél peculiar Régimen, por su Ley 45/1.959), también esta otra eufemísticamente denominada Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana trata de cimentar el sostenimiento de las predecibles tropelías que el actual neoliberal gobierno pueda cometer en "defensa del manido y sacrosanto supuesto Orden Público" (bien social prevalente en toda convivencia pacífica -según su propio argumentario-).

Al igual que en esos onerosos pasados años, estos nefastos electos gobernantes vigentes, tratan de rectificar leyes a su particular conveniencia para mayor seguridad y comodidad en su quehacer cotidiano. Para su mayor libertad ejecutiva; es decir refuerzan las autoridades gubernativas, sobre todo en el ámbito sancionador, para coartar cualquier tipo de protesta pública. Vendrían a justificar, jurídicamente por tanto, atropellos y arbitrariedades varias, acotando drásticamente los derechos civiles y sobre todo políticos ciudadanos.

En la tribuna de la máxima representación política española (Congreso de los Diputados) toda la oposición ha denunciado el contenido de esta norma. Expresiones como "represión", "barra libre para la policía", "ataque a las libertades", o "aberración jurídica" han sido repetidas hasta la saciedad por sus oficiales respectivos portavoces. Y todos también han prometido el cambio, o su derogación, caso de un diferente horizonte representativo próximo.

...De aquí, entre otros varios y no menores peligros, mi incansable desacuerdo con las mayorías absolutas y también con los alternantes bipartidismos prolongados.

Este troglodita panorama convivencial ¿no podría interpretarse como una vuelta al estado policial franquista?, ¿no se tratará, en verdad, de una coartada "pseudolegal" para acercarnos a un régimen autocratizado?. ¿Tendrá, tal vez en el fondo, el propósito de sustituir el control judicial por el simple y unilateral derecho administrativo?.

Las muy airadas voces de afamados juristas en contra de esta Ley, no mueven el empecinado y espurio objetivo fijado por este neoliberal y mercantilista partido gobernante. Ni siquiera las protestas de las propias Naciones Unidas por boca de sus máximos Relatores han tenido eco alguno (Maina Kiai, David Kaye, Ben Emerson, Francois Crépain y Michel Forst): "dicha ley cercena puntuales derechos ciudadanos y exhortamos a la inmediata retirada de dicha ley española para poder ejercer los derechos fundamentales y las libertades públicas, de conformidad con los estándares internacionales" ...típico prepotente comportamiento de regímenes dictatoriales.

Sinceramente confío en que a muy corto plazo los ciudadanos podamos exigir la inmediata rectificación (derogación) de tan nefasta y coactiva ley. Para ello, tampoco lo olvidemos, hemos de dotarles a otros nuevos y más creíbles representantes políticos de las armas necesarias para lograrlo: NUESTRA CONFIANZA EN LAS URNAS ...NO NOS VOLVAMOS A EQUIVOCAR.







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