domingo, 25 de enero de 2015

INDUSTRIA FARMACÉUTICA, otra "vuelta de tuerca"

Leo en Nueva Tribuna que la mayoría de miembros del comité español para la Hepatitis C está vinculado con el Laboratorio Gilead (productor del Sofosbuvir, principal y más caro antiviral para el tratamiento de esta grave infección).

"La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Salud Pública denuncia que la crisis de la Hepatitis C ha servido para confirmar el enorme poder de la industria farmacéutica en España y de cómo el Ministerio de Sanidad se está plegando a sus intereses, posponiendo a ellos el derecho a la salud" ...y yo digo que a total semejanza de lo que ocurre en el resto de instituciones sanitarias occidentales.

Como se ve, todos los profesionales que integran dicha comisión presentan conflicto de intereses que cuestionan su necesaria independencia.

Pues bien, nos conviene saber que ésta es la habitual práctica de trabajo en la industria farmacéutica internacional (incluida la nuestra). Diría más, sospecho muy plausiblemente, que esta filosofía es común en cualquier otro tipo de industria con potencial de influencia y economía suficientes.

Los más significativos laboratorios farmacéuticos (todos en el primer mundo, como no podía ser de otra manera) están interesada y homologablemente interconectados por exclusivas y afines razones comerciales compartidas.

Si repasáramos nuestra más reciente historia industrial de productos farmacológicos observaríamos que paso a paso, paulatinamente y a simple "toque de chequeras", las multinacionales han ido absorbiendo, apoderándose de pequeños y no tan pequeños, pero potenciales y fructíferos menores laboratorios nacionales, para lograr la más "natural" fórmula de introducción industrial en España. Podríamos comprobar la progresiva desaparición de marcas netamente españolas, o la apropiación de las mismas por las primeras firmas internacionales. 

Pero a la vez y al más alto nivel en los últimos veinte años, se han venido produciendo sorprendentes y hasta impensables absorciones empresariales entre los más importantes laboratorios farmacéuticos (en Europa y también en EE.UU.). Hoy en día el número de compañías dedicadas a la investigación, producción y venta de productos medicamentosos son perfecta y fácilmente identificables. Se han convertido en verdaderos holdings empresariales, de ámbito e influencia comercial universales, formando parte fundamental de la economía mundial.

Las respectivas directivas de estos conocidos poderosos laboratorios farmacéuticos están, naturalmente, ligados a las más prestigiosas universidades por inevitables y oficiales fines investigadores, pero a la vez también lo están con los más altos dignatarios del poder político internacional "de cada momento" -cuando no, forman parte integrante, además, en ellos mismos- (subvencionando económicamente a ambas indesligables partes), a cambio, lógicamente, de obtener las debidas y justas "reciprocidades".

Estamos viendo (porque lo sufrimos) que el auténtico gobernante occidental es el poder económico -el Gran Capital-; son los mercados quienes imponen y rigen los métodos a aplicar por nuestros respectivos ministerios-títere, nacionales, y también continentales.

En alguna otra ocasión ya he opinado sobre la mafiosa industria farmacéutica internacional, pero de todas las inaceptables argucias empresariales posibles (y son de hecho muy numerosas), las que personalmente encuentro más imperdonables son precisamente las que se corresponden con ésta y con la armamentística. La segunda porque su fundamento principal es el de eliminar (matar) al ser humano, y a ser posible, en su mayor número. En el primero  de los supuestos porque a pesar de su teórica y loable finalidad, oficial, de tratar de curar las enfermedades humanas; aunque increíble y paradógico pueda parecernos, su auténtico y prioritario objetivo es obtener la mayor rentabilidad económica al menor plazo y pese a otros cualesquiera costos (por duro, o cruel que nos resulte).

No obstante tan aberrantes y obscenos intereses, se deberán reconocer las altas inversiones económicas necesarias para la puesta en marcha de cualquier investigación medicamentosa que se precie; también acepto el cierto mínimo porcentaje de éxitos estadísticos resultantes, pero no es para nada, de recibo, la desorbitada elevación en la fijación posterior de los precios al mercado de las novedades farmacéuticas aceptadas por los respectivos Ministerios de Sanidad occidentales.

De esta forma, a pesar de dichas grandes inversiones económicas dedicadas a la investigación farmacológica (sobre todo para uso humano), los tiempos de amortización de las mismas son increíblemente cortos, envidiados por el resto del campo industrial. Por tanto, el potencial del mercado farmacéutico es inmenso y absolutamente apetecible; su rentabilidad es inconmensurable (la unidad de un producto farmacéutico ético de uso humano, cuyo coste total, incluyendo gastos de investigación, producción y distribución pudiera ser de 15 Euros, fácilmente se puede vender en los mercados a 150 Euros, o a otro precio mayor, en dependencia del resultado de la previa negociación que se logre alcanzar con el Ministerio de Sanidad correspondiente).

Pero no olvidemos ni por un momento de que lo que aquí tratamos es de medicamentos de uso humano, no de productos de lujo, ni de máquinas u objetos de adquisición voluntaria. Hablamos de fármacos, de productos destinados a tratar de asegurar nuestro correcto estado de salud, nos referimos al necesario tratamiento (prescritos por un tercero), o prevención de leves, pero también, de patologías de fatal pronóstico -es decir, casi se elige por nosotros el mal menor-.

Y volviendo al principal objeto de estos comentarios, a nuestro electo, técnico y docto comité para la Hepatitis C, ciertamente resulta bochornosa e impresentable, a nivel ético, la elección hecha de sus componentes.

Pero es que la desvergüenza de nuestro actual Ministro de Sanidad llega a la desfachatez prepotente más inconsentible, alcanza al mismo insulto ciudadano.

Podemos comprobar el claro desnorte de nuestros actuales dirigentes, el absoluto desconocimiento del nivel intelectual medio alcanzado por el Pueblo español; viven al margen de la sociedad que se supone dirigen; olvidan el enorme e incontrolable poder de las redes sociales, afortunadamente al alcance de cualquiera. Se niegan a reconocer las reales dificultades presentes para la mentira y el engaño generalizados; creen seguir viviendo, aún, en otros autocráticos pretéritos tiempos.

¿Cómo podrían creer, si no, que nos pasarían desapercibidos los "excelentes" currículos que arrastran los seleccionados miembros del manido comité de técnicos para la Hepatitis C en España?.

¿Cómo son tan lerdos como para suponer no nos percataríamos de sus respectivos e inevitables conflictos de intereses?. Precisamente con la empresa fabricante, actual, del más requerido ...y caro antiviral para el tratamiento de la Hepatitis C (Laboratorio Gilead)?:

-D. Agustín Albillos, director del Master de Hepatología de la Universidad de Alcalá de Henares (en colaboración con Roche y participante en cursos financiados por Gilead).-1-

-D. Alfonso Moreno, patrono de la Fundación Pfizer; Presidente de la Fundación Hospital Madrid (organismo investigador del grupo privado HM Hospitales -vinculado al fondo privado de investigación START, de Texas, y firmante, con Ana Mato, del acuerdo que abría el camino a la privatización de la gestión clínica.-1-

-D. Javier Crespo, partícipe en varios ensayos clínicos financiados por Gilead y colaborador de trabajos de investigación de ésta y de otras multinacionales farmacéuticas. -1-

Da. María Buti, miembro de CIBER (consorcio público-privado para la investigación sobre enfermedades hepáticas y coordinadora de las pasadas jornadas sobre hepatitis celebradas en Barcelona, patrocinadas por Gilead. -1-

D. Antonio Andreu, que en julio del 2.013, aprobó un programa de investigación sobre VIH y Hepatitis C, patrocinado por Gilead. -1-

-1- Fuente: "Nueva Tribuna"

Lo innegable de todo ello, no obstante, son sus muy elevados respectivos reconocimientos y méritos académicos y profesionales (tan prestigiosos laboratorios no podían privarse de la mayor "flor y nata del cotarro"-" a tal señor, tal honor").

De igual manera ocurre con las personalidades internacionales elegidas para el reiterado referido comité de expertos:

-Massimo Colombo, pertenece al comité científico de Gilead. Ha recibido subvenciones de Schering, Roche, Bristol-Mayer, Gilead, Bayer, Novartis, Vertex y Tibotec. -1-

-Michael Manns, Presidente del comité científico de Gilead. -1-

-Jean Michel Pawlotsky, colaborador, como Asesor, de Gilead, de Abbott, Boehringer, Bristol-Mayer, Glaxo, Janssen, Sanofi-Aventis, Schering, Merck, Novartis, Pfizer, Roche y Vertes, entre otros. -1-

-1- Fuente: "Nueva Tribuna"

Como vemos, y tras esta general panorámica descrita, la justificación de la necesidad colaborativa entre la industria farmacéutica y las universidades, siendo cierta, puede llegar a convertirse en indeseable. Para evitarlo se hace imprescindible la creación de unas rígidas y controlables normas éticas de ámbito internacional en evitación de casos como los descritos aquí, desafortunadamente convencionales y cotidianos.

De no hacerse así, seguiremos al simple albur y manejos de desconocidas manos con exclusivos intereses mercantilistas; tanto nuestros respectivos gobiernos nacionales, como nuestras propias vidas y las de nuestros hijos.

Conclusión: tenemos la improrrogable necesidad de expulsar de nuestras instituciones representativas (estatales y continentales) a esta nefasta y putrefacta ideología neoliberal.

¡AHORA ES EL MOMENTO ... Y ESTÁ EN NUESTRAS MANOS, MIREMOS EL CERCANO EJEMPLO: SYRIZA!








jueves, 8 de enero de 2015

¡TEMBLAD, TEMBLAD, MALDITOS!

El FMI, la Troika, los mercados internacionales y los fondos financieros (el poder especulador), junto a los partidos conservadores y de derechas europeas (neoliberalismo), tratan de amedrentar al pueblo griego con amenazantes intimidaciones de distinto signo, pero a la vez lo están intencionadamente haciendo, como aviso cierto, contra el resto de pueblos de nuestro continente (para que Syriza no nos sirva de ejemplo).

Se publica, reiteradamente y a plena página, en la prensa europea, en tertulias internacionales y en cualquiera otros  medios de comunicación, que el gobierno alemán está preparado para una eventual salida de Grecia de la Eurozona. Merkel y su ministro de finanzas, Schämble, consideran que la Eurozona ha ejecutado los suficientes avances para evitar el efecto "contagio". Aseguran que tanto el Mecanismo de Estabilidad Europeo, como la Unión Bancaria son herramientas suficientes para hacer frente a las posibles consecuencias de la salida de Grecia.

Sin embargo se unen cada vez más voces que ponen en entredicho la gestión de la señora Merkel (claro ejemplo: el ascenso de "Alternativa para Alemania" -partido derechista y euroexcéptico; pero también y a la vez, la "Izquierda", en voz de su Presidente, señor Riexinger, quien acusó al gobierno de Berlín de practicar la "extorsión pública" contra Atenas ante la posibilidad del futuro triunfo de Syriza).

Pero Syriza no debiera "asustar" a nadie. Tan solo propone una reestructuración de la deuda griega y la celebración de una Conferencia Europea sobre la deuda de los países continentales, al objeto de revisar las nefastas "políticas-deuda" aplicadas hasta ahora, y acabar con ese magnífico negocio bancario internacional, avaro, especulativo e inhumano.

El historiador de economía, Albercht Ritschl, advierte que la República Federal de Alemania está obligada a contener la crisis del euro, de lo contrario (como se ve) se podría volver en contra de su propio país. No hay justificación ninguna para el lema -genéricamente impuesto a los sureños países europeos-: "Hay dinero para vosotros, únicamente si hacéis lo que os exigimos".

Porque Alemania arrastra tras de sí la más grande quiebra del Estado de la historia contemporánea europea. Su actual estabilidad financiera y su status como directora continental se lo debe a EE.UU., pero también a multitud de países que mostraron su sorprendente generosidad al renunciar al cobro de muchísimo dinero.

La República de Weimar, desde 1.924 a 1.929, vivió exclusivamente de préstamos extranjeros, prioritariamente tomando dinero de EE.UU. para reparaciones consecuentes a la Primera Guerra Mundial.

La señora Merkel debiera tener siempre presente esta historia (historia de su propio país) y también, y sobre todo, de la siguiente: las negociaciones celebradas en Londres -desde el 27 de febrero, hasta el 8 de agosto de 1.953- que recogen el acuerdo de una quita de la deuda alemana (contraída, tanto en el período anterior a la II Guerra Mundial -que ascendía a 22.600 millones de marcos-, como de la deuda de la postguerra, estimada en 16.200 millones).

Y mucho menos debiera olvidar quiénes fueron aquéllos "piadosos benefactores" (sus legítimos acreedores): Estados Unidos, Francia y Reino Unido; pero también Bélgica, Canadá, Ceilán, Dinamarca, ESPAÑA, GRECIA, Irán, IRLANDA, ITALIA, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Paquistán, Suecia, Suiza, Unión Surafricana, Yugoslavia, y otros, que acordaron la anulación de la deuda alemana, en un 62.6%, quedando tan solo pendiente de pago 14.500 millones de marcos (7.500 millones correspondientes a las deudas privadas contraídas antes de la guerra, y 7.000 correspondientes a la postguerra).

La drástica reducción de esta deuda teutona posibilitó que la República Federal de Alemania fuese reconstruída con aquélla sorprendente celeridad, al igual que su posterior resurgimiento como potencia mundial. Ésto permitió a Alemania entrar en las instituciones económicas internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Organización Mundial del Comercio).

-Alemania terminó de liquidar su resto deudor el 3 de octubre de 2.010-

A la vista de todo lo cual, los líderes de la tan poderosa Alemania actual no parecen mostrar ni reciprocidad, ni agradecimiento, sino imperdonable olvido. En lugar de corresponder con la lógica y responsable generosidad, muestran "mano dura" y amenazas hacia algunos de aquéllos países que les facilitaron regenerar su depauperada economía y les evitaron una quiebra segura.

El pueblo griego, al igual que otros países, supieron superar el horror de los numerosos crímenes de guerra que las fuerzas de ocupación de la Wehrmacht habían cometido pocos años antes en su suelo, a fin  de salvar a Alemania del hundimiento de su economía y de su futuro.

Lo que realmente están comprobando últimamente los poderes económicos internacionales (verdaderos gobernantes de Occidente) es que los Pueblos -cada vez más cultos-, son más difíciles de engañar. Que saben organizarse, que saben unirse, que han aprendido a rebelarse pacífica y democráticamente, pero también con firmeza ante la injusticia y el abuso. Y esto les da miedo, les da mucho miedo, y como es sabido el miedo resulta muy peligroso; las reacciones animales ante el miedo son impredecibles, pudieran resultar irracionales ...

Por eso temen el triunfo de Syriza en Grecia. Pero sobre todo temen al llamado efecto contagio", a la airada respuesta de los pueblos libres de Europa.

¡TEMBLAD, TEMBLAD, MALDITOS!. A ver si, de una vez y para siempre, los Pueblos resultan vencedores sobre el vil metal y sus secuaces.





viernes, 5 de diciembre de 2014

A VUELTAS CON LA CORRUPCIÓN

Corrupción, del Latín "corruptio", es la acción y efecto de corromper (depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar). Puede tratarse de una depravación moral, o simbólica; pero para mayor desgracia hispana, aquí, en esta "piel de toro", la corrupción más común tiene etiología política, es decir viene más reiteradamente generada por un abuso de poder público para la obtención de una ventaja ilegítima, básicamente privada.

Verdad es que la corrupción no es tributo exclusivo de España, ni siquiera de la típica y tópica "picaresca mediterránea" (la ambición desmedida y la "ductilidad moral", muchas veces compañeras obligadas de viaje, son intrínsecamente humanas), pero siendo esto así, no es menos cierto que los niveles y variables de corrupción que se vienen "destapando" en nuestro país están llegando a límites insostenibles para nuestro propio prestigio como Estado.

Una de las más acertadas y cáusticas parodias sobre el casticismo "casposo" de nuestra particular manera de corrupción, costumbrista y folclórica, nos la supo perfectamente plasmar el maestro Berlanga en "La escopeta nacional"; (las grandes competencias comerciales obtenían más resolutivas e inmediatas favorables conclusiones a través de prebendas concertadas, y negociadas, que por las normales reglas de juego del mercado).

Aún reconociendo que la lucha política por los favores del poder no es privativo de nuestros representantes españoles -como ya hemos mencionado-, sí que nos es distintivo considerar al libre mercado especialmente compensatorio y garantizador de privilegios.

Aquéllos cortesanos que otrora merodeaban los círculos de influencia franquistas, siguen (ellos, o sus descendientes directos, o ideológicos), melosos e implorantes y en permanente cortejo, ofreciendo sus más, o menos discretas y "brillantes" recompensas a los orondos ostentadores del mayor poder decisorio del momento, con fines muy individualmente productivos.

Según parece evidenciarse, el interés de los responsables de los dos principales partidos nacionales, alternativos sucesorios del poder ejecutivo en España, no vienen prestando el necesario empeño en eliminar esta vergonzante lacra en nuestras instituciones (a pesar de sus aspaventosas y reiteradas recriminaciones mutuas y de la múltiple y específica creación de leyes aparentemente dirigidas a su eliminación).

Aunque efectivamente se pueden distinguir claras y notables diferencias, cualitativas y cuantitativas, de corrupta culpabilidad entre las filas del uno y del otro mayoritario partido, ninguna de sus directivas puede, a fuer de sinceros, presumir de integridad moral, lo que les arrastra a tan grave e ineludible descrédito popular. Muy arduo demérito a olvidar e imposible de perdonar: "la confianza es porcentualmente inmensurable, se ostenta al ciento por ciento, o al cero, no ofrece gradación ninguna" (siempre quedarán las dudas).


Y es precisamente en estos difíciles momentos por los que transita nuestro Pueblo, sumido ya en un auténtico y casi endémico deterioro social causado por las espurias "recomendaciones" foráneas (conniventes y cómplices de nuestros alternativos gobiernos nacionales y especialmente ideologizadas por el actual neoliberalismo del PP) cuando reactivamente están emergiendo partidos políticos de nuevo cuño, plataformas y "mareas" reivindicativas de verdadero origen ciudadano con demostrada capacidad de convocatoria, marchas "por la dignidad" multitudinarias, prospectivas y muy significativas coaliciones partidarias ...y ésto, amigos, causa miedo, temores de diferente índole: por posible pérdida del habitual poder -en manos de los de siempre- sobre todo, pero también por la plausible retirada de privilegios, por la honorable eliminación de tan "connaturales" y "merecidas" prebendas personales, del esperable público desdén ante las presuntuosas y típicas pretensiones clasistas ...

Ante su tan merecido incierto futuro, estos cuasi ya "institucionalizados" enemigos de clase y en el intento de acorazarse, han puesto en marcha cuantos mecanismos conocen para desacreditar a los más recientes electos representantes de la oposición más "peligrosa" (según les indican las últimas encuestas sobre pronóstico de tendencia política electoral).

Sin decantarme por otorgarles un mayor o menor pábulo a cuantas supuestas pretéritas incorrecciones, corruptelas y nepotismos se les está achacando últimamente a los más destacados representantes recientemente electos en dichas peligrosas organizaciones partidarias, percibo, esto sí muy al contrario,  unos más plausibles y premeditados planes de confabulación rival, de interesadas prédicas de descrédito, incontrastables por el momento: "difama que algo siempre queda". 

...Pero el nivel político-cultural español y su interés por lo social se ha incrementado de forma notable. Ya no se le puede despistar con "fútbol y toros". Ahora el Pueblo llano quiere innovadores y mejores proyectos (razonados, documentados y desde luego realizables); pide mayor participación directa, dotación del merecido nivel en servicios sociales; rechaza radicalmente, ya, utópicas, complacientes promesas; quiere lograr la suficiente transparencia en sus instituciones que le permita auditar y controlar más directamente las gestiones de sus responsables ...y sobre todo tiene absoluto derecho democrático a exigir que se les juzgue, se les obligue a la restitución de lo hurtado, y a que se les aplique todo el peso de la Ley (tanto al sentenciado corrupto, como al corruptor -en sus correspondientes responsabilidades penales), sin ningún tipo de distinción personal ...y a la mayor celeridad posible.

Con sospechosa frecuencia oímos decir a nuestros ínclitos Senadores y Diputados que ganarían mucho más ejerciendo sus respectivas profesiones. ¿Es tal vez por ello tanta necesidad de chalaneo?; ¿es que tal vez han llegado a considerar su acción política como el mejor medio de "ganarse la vida", en lugar de asumirla, supuestamente voluntaria y vocacionalmente, como servicio público y transitorio?.

No olviden los poderes políticos que es la propia sociedad civil la verdaderamente transformadora de nuestros ámbitos de convivencia, no la partitocracia activa (aunque nos podamos servir, legítimamente, de tales organizaciones como herramienta necesaria -que para esa específica función fueron creados). La Historia así nos lo ha demostrado, por tanto se nos debe el mayor de los respetos.

¡NO LO OLVIDEN!.



martes, 18 de noviembre de 2014

"A RIO REVUELTO ..."

El término Derecha política, como el de Izquierda política tiene su origen formal en la votación que tuvo lugar el 11 de septiembre de 1.789 en la Asamblea Constituyente surgida de la Revolución Francesa.

Muy sospechosamente, desde hace ya algún tiempo y con machacona reiteración, los oficiales portavoces partidarios de estos grupos políticos de nuevo cuño vienen escamoteándonos la inclinación ideológica que sin embargo debieran declarar en sus imprescindibles respectivos programas.

Peor aún, mi aparente razonable suspicacia se incrementa notablemente al oirles manifestar públicamente y sin ningún tipo de pudor, que no se reconocen ni de izquierdas, ni de derechas.

Ante ésto, a veces llego a concluir que mi ya provecta edad me ha arrastrado al definitivo "descuelgue" generacional que me impide asumir que, a día de hoy, se han hecho innecesarias aquéllas clarificadoras distinciones ideológicas de hogaño.

Sin embargo, no creo haber sufrido tan desastroso "despiste" (o al menos esa impresión personal tengo) al no percibir, a lo largo de mi incesante ya prolongada praxis militante política, nunca y hasta ahora, ningún tipo de transmutación respecto a los clásicos diferenciados valores ideológicos políticos.

Siempre presumí de distinguir, clara y perfectamente la, para mí, divisoria parcelación entre la izquierda y la derecha políticas y sus nítidas fronteras.

Mis desde luego insuficientes estudios sobre la establecida Ciencia Política han seguido, creo, el más habitual y progresivo proceso, partiendo de la más lejana cronología de nuestros más tradicionales pensadores hasta la actual contemporaneidad (Sócrates, Platón, Descartes, Moro, Rousseau, Spinoza, Kant, Hegel, Marx, Engels, Bakunin, Schopenhauer, Gramsci, Marta Harnecker, etc).

No dejaré de reconocer, no obstante, que tal vez haya cometido el "pecado" de obviar la lectura de muchos de los siguientes y más modernos filósofos de nuestro tiempo y sea debido a ello por lo que no acabo de asumir la tan moderna general ambigüedad que permite la práctica política sin precisión de base ideológica distintiva ninguna.

Sin intención de mayores profundizaciones, inicialmente y "a vuela pluma", me resulta altamente arduo abandonar mis más básicos criterios diferenciales ideológicos: siempre identifiqué a la derecha política como el segmento del espectro político que acepta, o promulga las diferencias sociales como algo secundario, frente a la izquierda política que persigue una mayor igualdad, o participación política.

Aún aceptando que no existe una estricta definición de derecha, no dejan de darse, en este segmento, un conjunto de dicotomías: libertad individual frente a colectivismo, confesionalidad frente a laicismo, propiedad privada frente a propiedad pública de ciertas actividades económicas, igualdad de resultados frente a igualdad de oportunidades, tradicionalismo frente a reformismo social, conservadurismo frente a liberalismo; la derecha se decanta, estadísticamente, por la primera de ellas en mayor proporción que la izquierda.

Y respecto al concepto de izquierda política éste deberá referirse al segmento del espectro político, que por contra de la derecha, se distingue por considerar prioritario el progresismo y la consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos (sociales) denominados también derechos civiles, frente a intereses netamente individuales, privados y a una visión tradicional, o conservadora de la sociedad, representados por la derecha política.

En general, la izquierda política tiende a defender una sociedad aconfesional, o laica, internacionalista, progresista, igualitaria  e intercultural.

A la vista de todo lo cual, y si efectivamente estas distinciones no han sufrido excesivas evoluciones (que sinceramente no lo creo) persisto en mi incomprensión ante el interés, realmente recalcitrante, de persistir en la indefinición ideológica de estos pujantes nuevos partidos políticos.

... SO PENA DE QUE DICHO INTERÉS SEA EL DE PODER "PESCAR EN ESTAS TAN REVUELTAS AGUAS DEL MOMENTO". ¿ESTA ESPURIA INTENCIÓN NO PARECE REALMENTE PLAUSIBLE?. 




viernes, 14 de noviembre de 2014

INDUSTRIA FARMACÉUTICA, ¿SALVACIÓN, O MAFIA?

La supuesta libertad ciudadana y de expresión que nos aporta la democracia aparece aún incompleta si, como en el caso de las multinacionales farmacéuticas, no se nos permite analizarlas, "a fondo", incluida la verificación de su indubitable y más que justificado grave cuestionamiento.

Que la inversión global dedicada a la investigación de nuevas síntesis farmacológicas (públicas, pero sobre todo privadas) es ingente no ofrece duda ninguna. Que el porcentaje de éxitos obtenidos en sus generalmente complejos estudios es muy reducido también resulta incuestionable, y consecuentemente y por contra,  elevados e inevitables son los fracasos, fiascos de prestigio científico, de tipo moral y personal, pero desde luego también económicos.

Pero dicho esto y por otro lado, observamos igualmente la indiscutible desmesura de los márgenes comerciales con los que cuentan estos laboratorios de investigación en la venta de sus productos, una vez registrados éstos por los respectivos Ministerios de Sanidad y puestos en los mercados.

Esta enorme inversión económica, imprescindible en cualquier ambiciosa investigación, y la perniciosa y descorazonadora escasa obtención de satisfactorios resultados estadísticos es el más inmediato argumento, ya maniqueo, que  se permiten los representantes de este gigante ramo industrial, en aparente justo argumento frente a la reiterativa crítica pública de autorizarles tan altos precios para sus acabados medicamentosos.

Pero, es lo más cierto que son precisamente tales engrosados importes oficiales, aceptados y fijados finalmente por las Administraciones Sanitarias de cada país ...y la cuasi inmediata generalización de la demanda de estos éticos productos (cuando la adquisición de los mismos requieren de prescripción facultativa) los que les permiten a estas empresas una mucho más rápida amortización del capital invertido, así como una mayor inmediatez en la recogida de muy incrementados beneficios netos.

A pesar de lo dicho y al mismo tiempo, no tendríamos derecho a ocultar, desde luego, nuestro merecidísimo reconocimiento por el inusitado veloz desarrollo investigador que nos ha llevado, en el momento presente, a disponer de un elogiable y diversificado arsenal terapéutico y de medios y materiales quirúrgicos que nos permiten alcanzar unos envidiables niveles de eficacia y de suficiencia sanitarias en occidente, situación impensable hace cincuenta años y que conllevan al logro de unos increíbles rangos de salud poblacional y  a longevidades insospechables para nuestros más inmediatos ascendientes generacionales.

Pero no es hoy de tan halagüeña cuestión de la que pretendo hablar, sino muy contrariamente, de otros mucho más nocivos aspectos, comunes y también propios de tan destacada e influyente industria.

En un mero y simplista ejercicio de reflexión personal me pregunto con frecuencia sobre los motivos por los que las llamadas "enfermedades raras" continúan, tras bastantes años de su identificación, sin abordaje terapéutico, o profiláctico posible; ¿será acaso porque estas patologías, al presentar tan escasa incidencia estadística, ofrecen insuficiente potencial de beneficio económico?.

...Y por otra parte y desde diferente perspectiva, ¿no nos resulta realmente extraño que tras las múltiples, variadas y más que plausibles sospechas existentes sobre la tan azarosa ética que parece demostrar la Industria Farmacéutica, no se hayan realizado todavía los lógicos y consecuentes formales estudios sobre y alrededor de su órbita?.

No faltan por otro lado, ni mucho menos, muy autorizadas voces (aunque no parece muy interesada su divulgación) que vienen a reiterar, una y otra vez: "que la industria farmacéutica es inmensamente rica y poderosa, que ha corrompido los sistemas de salud de una forma extraordinaria y que es una corrupción a largo alcance" (Richard Smith, médico y exdirector del British Medical Journal), quien afirma además que "los médicos acabarán cayendo en desgracia ante la opinión pública, como ya ha ocurrido con periodistas, diputados y banqueros, por no haber sido capaces de ver hasta qué punto han llegado a aceptar la corrupción".

"La industria farmacéutica está corrompida hasta la médula, extorsiona a médicos y a políticos, y mantiene enormes beneficios a fuerza de medicar innecesariamente a la población" (Peter C. Gottzsche, médico danés que ha trabajado para varias farmacéuticas en ensayos clínicos y regulación de medicamentos, y publicado más de setenta artículos científicos. -No en balde el título de su nuevo libro: "Medicamentos que matan y crimen organizado".).

El psiquiatra Allen Frances dice que "la industria farmacéutica está causando más muertes que los cárteles de la droga " (según publicadas estadísticas, en EE.UU. la prescripción de medicamentos causa cerca de 200.000 defunciones todos los años).

Y ya desde mi propia experiencia profesional y política (fui durante unos años el representante, a nivel provincial, nacional, y portavoz oficial internacional, de los mal llamados Visitadores Médicos, más correctamente denominados Informadores Técnicos Sanitarios -según reconocimiento oficial por parte de nuestra Administración-) he podido confirmar, tanto a lo largo de mi personal extenso trayecto laboral en dicha industria, y también como interlocutor responsable colegiado, la absoluta certeza de tan criticada, y con razón, enorme posibilidad dicotómica a la que la praxis de este no muy conocido oficio puede desembocar, en todo caso y siempre dirigida y promulgada, clara e intencionadamente, por las propias e interesadas filosofías empresariales de la Industria, al imponer, de partida, el condicionante falso e inadecuado, carácter de vendedores a la  hora de su contratación (jamás tipificados como tales en ningún documento contractual). 

La exclusivas funciones autorizadas y reconocidas por nuestra Administración Sanitaria para estos particulares trabajadores por cuenta ajena son: "la transmisión informativa, oral y documental, a las Clases Médica y Farmacéutica, de la existencia del arsenal y últimas novedades terapéuticas y profilácticas a su disposición, en base a los respectivos particulares Vademecums de cada empresa a la que representan; los comportamientos farmacocinéticos y farmacodinámicos de los mismos, su relación bibliográfica publicada, indicaciones y posologías, así como la de recogida de posibles efectos secundarios no conocidos y por tanto aún no indicados en sus correspondientes prospectos -a lo que se denomina Farmacovigilancia directa-".

A pesar de tales disposiciones oficiales al respecto (y con conocimiento general - de nuestros propios representantes, gubernativos y parlamentarios-), los dirigentes de los Departamentos "Comerciales" de estas empresas farmacéuticas exigen y coaccionan a éstos colaboradores para que sus argumentos (independientemente del matiz y "sonido" que los mismos manifiesten) consigan el volumen de los frutos reclamados y hasta, a veces, obligadamente comprometidos y "a toda costa" (ventas), ofreciéndoles  por su consecución, incentivos  económicos.

Se da la real paradoja de que el PROPIO ACTO DE SU TRABAJO (informar a los médicos y farmacéuticos sobre sus medicamentos representados) no les permite la obtención, ni de albarán de pedido, ni de factura de compra posible, ya que en definitiva quienes sólo tienen las potestades oficiales para prescribir, o dispensar fármacos, son  los médicos en el primero de los casos, o bien los boticarios en el segundo, y ello en total exclusividad (tan solo ellos cuentan con el respaldo, firmado, del Jefe del Estado español).

No obstante esto, la habitual y cotidiana presión que sufren dichos Informadores Técnicos Sanitarios por parte de sus inmediatos superiores jerárquicos para que se esfuercen en alcanzar sus particularizados objetivos de ventas, hasta el punto de llegar a ser "conditio sine qua non" para su continuidad en la empresa puede llegar a resultarles patológicamente obsesionante y depresivo. 

Como es fácil deducir de tan aberrante e incongruente situación, más la suma de otros más que frecuentes "compromisos de fidelización", ni tan secundarios, ni livianos en la cotidiana relación Laboratorio-Médico, facilitan el inevitable, tópico y típico arbitrario proselitismo y la no tan aleatoria promoción de determinados medicamentos en base al mayor, o menor "potencial", o "capacidad de persuasión" de cada cuál ...¿No sería ilegal entonces tan penosa realidad; y de serlo, ¿porqué no se evita por las autoridades competentes?.

Paradógicamente, la propia Farmaindustria ha llegado a consensuar, publicar  y divulgar un llamado "Códico Ético", de obligado cumplimiento y con nominado Departamento responsable para su debido control y seguimiento (el lobo cuidando de las ovejas).

Y, créanme, todo lo referido hasta aquí, muy desafortunadamente, no deja de resultar un "alfiler en el pajar". Podríanse llenar muchas más dramáticas páginas tratando, con la debida profundidad, sobre este tan sospechoso y arcano tema.

¿Para cuándo una verdadera revisión internacional de tal situación?, ¿cuándo considerarán las máximas instituciones del mundo occidental que estos  tan importantes asuntos merecen ser adecuadamente investigados para el bien general? ... y sobre todo:

¿HASTA CUÁNDO SE PERMITIRÁ QUE SEAN LOS GRANDES HOLDINGS EMPRESARIALES QUIENES DIRIJAN NUESTROS PAÍSES ... MANEJEN A SU ENTERA DISCRECION NUESTRAS PROPIAS VIDAS? 














lunes, 10 de noviembre de 2014

... Y MÁS SOBRE EL LAICISMO

Uno de los irrebatibles hechos históricos en España es la imposición del catolicismo durante siglos, cuyos más visibles signos perduran a día de hoy en cualesquiera instituciones del Estado.

España, salvo muy breves períodos del siglo XX y el cortísimo de nuestra avasallada II República, nunca entró en el camino político y social de libertades y derechos que estableció la Ilustración europea (por culpa de iletrados y fanáticos reyezuelos).

Tampoco la Constitución de 1.978 se atrevió con el laicismo. Entre otras muy graves traiciones cometidas por nuestros "demócratas" representantes, tampoco éstos osaron defender con el adecuado ardor y razonamiento tan fundamental y civil aspecto convivencial, continuando absolutamente vigentes la filosofía de los Concordatos isabelino de 1.851 y el franquista de 1.953, a través de los Acuerdos con la Santa Sede de 1.979.

Sorprendente e incomprensiblemente, en pleno siglo XXI, y en un democrático país europeo (España) la iglesia católica sigue manteniendo enormes privilegios políticos, simbólicos, jurídicos, económicos, tributarios y en materia de Enseñanza Pública (o subvencionada por el Estado) y Servicios Sociales.

Más absurdo pareciera aún cuando España fue referente de libertad de conciencia; esta situación se da en el país que aprobó la Constitución más laicista del mundo el 9 de diciembre de 1.931 (la de la II República española), abolida rápidamente, NO  POR LA RAZÓN, NI POR EL CONSENSO, sino por la violenta y hedionda bota impositora de las traidoras y rebeldes hordas fascistas.

Resulta, por otra parte, realmente manido y espurio el uso del argumento, sesgado, de unas supuestas raíces cristianas en la Europa continental, lo que dejaría a la ciudadanía sin derechos comunes de carácter europeo a los que acogerse en materia de libertad de conciencia. E igualmente, y desde el punto de vista cronológico podría también apelarse a que previa a esa requerida radicalidad cristiana, todos devendríamos de civilizaciones tribales e idólatras. Y, ni por una, ni por otra de estas específicas razones, podríamos dermostrar evidencias notables de mayor desarrollo cultural, ni social.

A estas alturas del discurso me permito sugerir la lectura (desplegada y detallada) de la Carta Europea por la Laicidad y la libertad de conciencia que va a ser presentada a las instituciones políticas europeas comunitarias, al Consejo de Europa y a los representantes políticos en esos organismos de todos los Estados. A la ciudadanía y a la sociedad civil organizada:

1-Libertad de Conciencia; 2-Ninguna prohibición por cuestiones dogmáticas; 3-Independencia de los Estados en relación a las iglesias y religiones; 4-Derechos de las mujeres; 5-Derechos de la Infancia y la Adolescencia; 6-Educación Pública y Laica en Europa; 7-Derechos de los Migrantes; 8-Respeto mutuo e identidad de derechos y deberes; 9-Solidaridad entre los Pueblos; 10-Libre difusión y propagación de los valores laicistas; 11-La laicidad, garantía de una Europa de paz civil y de armonía.

Siguen, sorprendentemente, aún bastante frescas en mi memoria las preceptivas lecturas (que maduraron mi ideario socialista), entre otras las enseñanzas de mi destacado maestro Kant, tal vez duras para algunos pero incuestionables en todo caso; ...también altamente sugerentes para mi posterior y definitivo recalcitrante y activo ateísmo.

Kant, no obstante indubitada y conclusivamente cristiano, nos resulta esencial en la comprensión del laicismo, en la medida en que contribuye a forjar los modernos conceptos de libertad de conciencia y autonomía moral.


sábado, 8 de noviembre de 2014

SOBRE EL LAICISMO

El término laico, del griego laikos (alguien del pueblo) aparece primeramente en un texto cristiano y fue redescubierto en el Concilio Vaticano II: "Lumen Gentium 31": -que no forma parte del clero-.

Pocas fechas ha, unos compañeros/as generamos un animado pero respetuoso debate sobre el laicismo del Estado.

Argumentábamos con divergentes razonamientos sobre la conveniencia, en los presentes momentos, de su instauración constitucional en España tratando con ello de valorar sus posibles consecuencias sociales.

Sin necesidad de apelar a mi seguidismo anticlerical y ateísmo marxistas: "la religión es el opio del Pueblo" (aunque en realidad no fuera Marx, sino su personal amigo, Bruno Bauer, miembro de la izquierda hegeliana, quien acuñara dicha manida expresión), personalmente defiendo su idónea oportunidad histórica actual, amén de su incuestionable necesidad y aunque tan solo fuere por mor del básico republicanismo que todo Estado moderno y que se precie requiere en nuestro ya bastante "estrenado" siglo XXI.

La cuestión del laicismo en España, de siempre, supuso y a día de hoy continúa vigente, la generación de cierta crispación personal de una gran parte de nuestra Sociedad (natural origen de la mayoría institucional y cultural histórico-cristiana europeas).

Nuestros ahora hermanados vecinos continentales -excepto hasta más recientemente, Irlanda- llegaron a la pacificación religiosa y al acuerdo disgregador de poderes (Estado-Iglesias) hace ya bastantes años; incluso nuestros más colindantes ciudadanos franceses enterraron su polémica laicista a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido vinculadamente con la Ilustración y con la Revolución Liberal.

El político socialista francés, Jean Jaurès, fundador de L'Humanité en 1.904, ya manifestó su deseo en los inicios del pasado siglo: "Ya es hora de que el gran, pero obsesivo problema de las relaciones entre Iglesia y Estado se resuelva por fin, con el propósito de que la democracia, desembarazada de él, pueda dedicarse enteramente a la inmensa y difícil tarea de la reforma social y de la solidaridad humana que el proletariado exige".

Poder tratar el asunto sin tanta presión sería admirable. Spinoza lo hizo en 1.670 (pensador político y gran racionalista de la filosofía del siglo XVII, 1.632-1.677) en su "Tratado Teológico-Político" hasta en tono de fina ironía, de sentido común y hasta con cierto humor: " Quizá alguien me pregunte ahora: si la potestad suprema manda algo contra la religión ...".

Enlazar los términos laicismo y republicanismo nos deberá parecer redundante pues ambas acepciones están forzosamente adheridas, ya que el laicismo es el "buque insignia" de la praxis republicana histórica (desde la Revolución Inglesa de 1.688, las luchas de las repúblicas de los Países Bajos en mitad del XVII, la Revolución Americana, La Revolución Francesa); desde Maquiavelo, Rousseau, Jefferson ... todos ellos hijos y herederos de una raíz común: la de las prácticas republicanas mediterráneas primeras: la politeia de Grecia y la república de Roma.

Es por todas estas razones por lo que la República ha sido históricamente la "bestia negra" de la Iglesia Católica, su enemigo a batir más peligroso.

Contra las repúblicas, "a la francesa", es decir, la que promovía la secularización de la educación pública, la que asimilaba dos conceptos: laicismo y educación, la religión católica ha movilizado sus más potentes armas. Bien haciendo aparecer vírgenes portentosas y, sobre todo, mensajeras de tesis políticas (pastorcillos de Lourdes y Fátima en las respectivas repúblicas de Francia y Portugal, hasta otro instrumento más sangriento: promoviendo nacional-catolicismos genocidas en la II República Española).

No es de extrañar, porque el núcleo de laicismo y de República es el mismo. Para ambos, la moral se genera en la ley que los humanos nos imponemos a nosotros mismos y de esta manera creamos el orden esencial, moral y social. Para legitimar la norma y la ley no es preciso acudir a fundamentación heterónoma, ajena a nuestro gobierno autónomo, a nuestras conductas y nuestras sociedades, no es preciso remitirse ni a autoridad ajena, ni a Dios, ni a sus portavoces, ni a autoridad ninguna, ni a la naturaleza; somos nosotros mismos, autónomamente -por nuestra libertad y el uso público y compartido, nuestra razón- los creadores de nuestra humanidad moral (Rousseau, quien de manera más apasionada y clara subraya esto, es el enemigo más odiado de la Iglesia Católica y de las demás religiones. Kant, es el más temido por ser su formulador más riguroso. Ambos cuentan entre los más conspicuos representantes del republicanismo).

...Y posiblemente yo también, que soy uno de sus más fervientes seguidores ...








lunes, 27 de octubre de 2014

¿INJUSTA JUSTICIA ESPAÑOLA?

Los pedestres españolitos venimos, ancestralmente, en nuestra muy doliente historia, soportando inhumanas e ilimitadas injusticias sociales sobre nuestras "anchas" y laceradas espaldas, paradójicamente provenientes de nuestros mismos respectivos cíclicos organismos oficiales de Justicia (así nos lo confirman los más enjundiosos escribidores bibliográficos).

Absolutistas reyezuelos de "tres al cuarto", pero con omnímodo poder (bastantes de ellos con serias taras psíquicas y físicas) vinieron gobernando nuestras Españas -a veces a través de reales tutorías devenidas y terciarias, hasta extranjeras-, cuando no, por caprichosos omnipotentes  y unipersonales emperadores de subyugadas monarquías, sometidas a su exclusivo arbitrio.

La consecución de su perseguida e imprescindible paz social les venía siendo ofrendada a través de la imposición de un ciego acatamiento y humillador vasallaje popular, valiéndose del miedo a despóticos castigos, devenidos de sus corresponsables fuerzas represoras al uso y de sus moldeadas y particularizadas instituciones de justicia.

Genéricamente nuestro Pueblo, por tanto, jamás se ha podido sentir completamente identificado y mucho menos arropado por supuestas afines leyes protectoras, sino muy contrariamente le hemos venido guardando una muy natural y consecuente prevención a los organismos judiciales, cuando no auténtica aversión, a sentimental semejanza respecto con las llamadas "fuerzas de orden público" (auténtica aberración  y vergüenza resultante para todo Estado de derecho que se precie).

Por tanto, pretender revolucionar este tan consolidado establishment, arraigado desde los más remotos tiempos en nuestra vieja y sufrida tierra, suele conllevarnos a inevitables y contradictorias nefastas consecuencias.

Entre otras incongruentes decisiones legales, acabamos de vivir dos de las más incoherentes e imperdonables, a mi particular entender.

Garzón, el juez que destapó el caso "Gürtel", que desarticuló la trama corrupta especializada en el saqueo de fondos públicos y que sacó de la política a dos decenas de dirigentes del PP que colaboraron en el pillaje; desarticuló el entramado de ETA; combatió todas las formas de terrorismo; desmanteló multitud de redes de narcotráfico y blanqueo de capitales; ordenó la detención del genocida Pinochet y persiguió los crímenes contra la humanidad de otras dictaduras latinoamericanas (llegando a demandar, en la ONU, el abandono español a las víctimas del franquismo), resultó incomprensiblemente condenado por el Tribunal Supremo español a 11 años de inhabilitación por  prevaricación.

Tan dura y discutida sentencia judicial al juez más reconocido internacionalmente, ha sido descalificada por juristas de todo el mundo.

Actualmente es Asesor del Tribunal Internacional de La Haya, Director de la defensa jurídica del fundador de Wikilecks (Julián Assange), Asesor de la Fiscalía General de Colombia y colaborador del Gobierno de la República de Ecuador.

Y  todavía más recientemente registramos otro muy semejante caso, el del juez Elpidio Silva, al que por enviar a Miguel Blesa, dos veces, a prisión, ha terminado con una condena de 17 años de inhabilitación, por igual motivo: prevaricación; ésto sí, con el voto discrepante del propio Presidente del Tribunal que le juzgó, que pidió su completa absolución.

Paradógica y sorprendentemente, la más rabiosa actualidad viene a desdecir a los "sesudos" jueces que dictaminaron la referida sentencia sobre el juez Silva. Otro juez, éste Andreu de apellido, está solicitando 16 millones de euros de fianza civil para este mismo Blesa por el asqueroso asunto de las "oscurecidas" tarjetas de Bankia. Según el propio juez Silva, correspondiente tan solo al 0,001% de la basura arrinconada de Caja Madrid ..."Acerté mucho más de lo que imaginaba cuando mandé a Blesa a prisión; volvería a hacerlo una y otra vez", asegura Silva.

El extenso meritaje de este otro juez, Elpidio Silva, tampoco resulta baladí: Profesor titular de Derecho Administrativo, Doctor en Derecho Comparado en Francia e Italia, Profesor Asociado en la Universidad Complutense de Madrid, docente de Derecho Penal y Criminología, Profesor de la UNED, ponente y conferenciante en seminarios nacionales e internacionales. Formado en la Université Panthéon-Assas de París, en la Universidad de Bologna y Juez del Tribunal de Gran Instancia de Ajaccio (Córcega).

El panorama judicial español del momento echa humo. Solo el global tema de la corrupción amenaza con el colapso jurídico.

En los actuales tiempos están en marcha múltiples procesos encausatorios con muy difíciles pronósticos finales y que han generado una general incertidumbre e inquietud sociales: la "Gürtel", Palma Arena, Caso Nóos, Palau de la Música, caso ITV catalán, Operación Malaya, EREs fraudulentos andaluces, Operación Pokemon, Operación Campeón, Caso Cooperación, Caso familia Pujol-Ferrusola, Casos Blesa-Rato y siguientes, Francisco Granados detenido por la Guardia Civil por supuesta trama de corrupción municipal y regional y otro largo etcétera.

Resultaría excesivamente prolijo entrar en el detalle de toda la suciedad conque la vil y depravada desmedida ambición personal de tan "ínclitos" personajes de esta alta sociedad española han mancillado nuestra tan mimada "marca España".

En fin, aunque ateo en ejercicio y anticlerical recalcitrante, ruego una general oración por nuestra contrita Justicia (en procesional rogatoria) para que su corresponsable "mesías" la ilumine y venga a rectificar con la radicalidad conveniente para bien de nuestro Pueblo.


















viernes, 24 de octubre de 2014

¿CUÁNDO IMPEDIREMOS EL RIDÍCULO PARA ESPAÑA?

Lo crean algunos, o no, nos encontramos en el siglo XXI hace ya catorce años.

Seguro estoy de que los españoles nos hemos ganado a pulso y de una vez, contar con un moderno y laico país (méritos y sangre suficiente, a costa de abominables príncipes eclesiales no nos faltan).

En estos días vengo refrescando y contrastando con una meritoria reciente publicación de Julián Casanova ("La Iglesia de Franco") la absolutamente directa intervención, nefasta y criminal, de múltiples altos representantes de tan poderosa secta religiosa, listada y documentada desde el inicio de nuestra incivil guerra y mantenida hasta muy tardíos años del régimen autocrático impuesto por los rebeldes vencedores nacional-catolicistas.

Aunque la auténtica originaria Inquisición religiosa fuera francesa -para combatir a los cátaros, o albigenses- (Inquisición medieval, Languedoc francés, 1.184), fue seguidamente remedada por la Corona de Aragón, primera Inquisición estatal (1.249) y en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, se extendió a ésta con el nombre de Inquisición Española (1478-1.821), bajo control directo de la monarquía hispánica, ampliándose muy rápidamente su ámbito de acción a nuestras Indias occidentales; también el Protestantismo importó este tipo de instituciones, en ambos casos con el "loable" propósito de erradicar las respectivas herejías "tan peligrosas para estos poderosos Estados.

La primera estadística oficial conque contamos en España respecto a nuestra analfabetización nacional data de 1.841: 75.8%; pero quiero refrescar, a quien lo haya olvidado, que por fortuna,se acabó con esta lacra hace ya 40 años.

También existieron en nuestra querida tierra las célebre rogativas religiosas (oraciones públicas), de igual manera importadas. Atribuidas en sus inicios a San Mamerto, obispo de Viena, que en 474 exhortó a sus fieles a hacer oraciones (procesiones), obras de penitencia durante tres días, a fin de aplacar la justicia divina. Seguidamente se introdujo en las iglesias de Francia (año 511 -Concilio de Orleans), pasando a España a principios del siglo VII.

Pero la Ilustración europea, explosión cultural e intelectual histórica desarrollada desde fines del siglo XVII, hasta el inicio de la Revolución francesa, disipó las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón (Siglo de las Luces).

Los pensadores de la Ilustración sostuvieron que la razón humana combatiría la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor.

Los españoles tuvimos el infortunio de contar con muy obtusos reyezuelos que vinieron a impedir la necesaria completa permeabilización de tal Neoclasicismo reformista y modernizador en nuestro suelo.

...Y de aquellas lluvias, estos lodos:

La recalcitrante y obsesiva resistencia de nuestros dirigentes -¿residuos nacional-catolicistas?- a aceptar el laicismo constitucional en España (recordemos que solo se reconoce su aconfesionalidad), la incomprensible vigencia del Concordato con la Santa Sede, y la pertenencia católica, vivamente practicante y excluyente de la mayoría de nuestros máximos dirigentes, a veces nos arrastran al imperdonable bochorno, cuando no al mayor de los ridículos.

Recientemente "The Wall Street Journal" ha venido a carcajearse a mandíbula batiente, y con razón, de la concesión de la medalla al mérito policial español a la Virgen del Amor, en inevitable mofa informativa ("La Virgen gana una medalla y provoca un pleito").

Como hemos sabido, un movimiento laico ha logrado llevar a los tribunales tan polémica decisión, para lo que suponemos en breve, la Justicia española se pronunciará sobre la legalidad de tan esperpéntica decisión de nuestro "muy fervoroso católico" ministro del Interior.

La autora de tal artículo, Olivia Crellin, no pudo evitar su sorna al arrancar su reportaje: "La última agraciada con la medalla de Oro al Mérito Policial en España, nunca salió a patrullar ni hizo arresto. De verdad, jamás se estremeció al enfrentarse cara a cara con el peligro. Pero todo ello porque no puede moverse".

De verdad, ¿cuándo modernizaremos nuestro Estado, cuándo dejaremos de hacer el ridículo?.










miércoles, 22 de octubre de 2014

¿DÉFICIT PÚBLICO VS. BUROCRACIA INSTITUCIONAL?.

España, en los últimos tiempos, viene presentando sus mayores déficits públicos, y todo ello y sorprendentemente, bajo exclusivo imperio neoliberal (para mayor personal bochorno de nuestro ínclito expresidente Aznar, quien orondo él, presumía de su personalista autoría al airearnos haber logrado, bajo su mandato, un excepcional superhávit estatal).

Según los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y aplicada ya la actual metodología (introduciendo nuevos elementos de cálculo: cómputo de la I+D+I -teniendo como base 2.010-, más actividades ilegales, tales como la droga y la prostitución) que ha elevado el Precio Interior Bruto a 1.064.334 millones de euros y que ha hecho reducir, por tanto, el porcentaje de deuda, ésta aumentó hasta el 94.9% del PIB.

Es decir que, según actualizada estadística del Banco de España, el pasivo del conjunto de las Administraciones Públicas alcanzó los 1.010.028 millones, cerca del máximo alcanzado en junio pasado, cuando llegó a los 1.012.606 millones.

Ante cifras tan abrumadoras y aún desconociendo los más básicos principios de Economía, no me queda más que cuestionarme si todo este monto de gasto público español está suficientemente justificado.

Me pregunto hasta qué punto nos son realmente precisas determinadas instituciones, tanto de ámbito estatal, como autonómicas, o locales.

¿Resultan efectivamente imprescindibles nuestras arcaicas Diputaciones Provinciales?, ¿nuestro improductivo y sofisticado Senado?, ¿tanto Consejo: de Estado, Consultivos Comunitarios y/o Municipales?; al menos no se harían más recomendables otros emolumentos mucho más contenidos y racionales para los titulares de dicha multiplicidad consejera?.

Solo el Consejo de Estado le cuesta al erario público la friolera de 10.4 millones de euros y respecto a los Consejos aureoladamente denominados "Consultivos Comunitarios" se les destina un global aproximado de otros 22 millones (así se reconocen de "satisfechos", el señor Zapatero y más recientemente nuestro "aplaudido" exministro de Justicia, Sr. Gallardón).

¿Nos hemos planteado, en serio, la opción de eliminar aquéllas instituciones que demostradamente resulten prescindibles, y/o ajustar más racional y contenidamente el coste del mantenimiento de aquéllas otras que sí se verifiquen suficientemente útiles?. ¿Cuánto podríamos ahorrarle a nuestras tan depauperadas arcas estatales?.

Al evocar esos magros, arcanos y paradisíacos destinos institucionales (prácticos jardines de retiro, aparentemente creados para el merecido descanso del "guerrero") de nuestros ex-profesionales de lo público -expresidentes nacionales, autonómicos y exministros- y recordando sus correspondientes, para nosotros, más que enteléquicos salarios, no me resta sino el más absoluto y abominable rechazo; me parece auténticamente insultante y obsceno.

¿Qué racionales privilegios han de corresponderles a estos elitistas personajes una vez terminadas sus responsabilidades oficiales? ¿en nombre, o en base a qué supremos principios de justicia, o equidad?; ¿acaso no fueron suficientemente remunerados durante su ejercicio electo?. ¿En qué devienen a diferir, en definitiva, del resto de mortales cuando llegamos a alcanzar nuestros también merecidos emeritajes?.

Insisto, una vez más, en la multiplicidad de "entuertos a enderezar" pendientes en este encarecido y cainita país. Nuestros próximos y confío que muy distintos representantes tienen un muy complejo panorama por delante. Les espera una ardua tarea, será un auténtico reto para sus inteligencias, pero también necesitarán de contar con muy pertinaces voluntades para conseguir los radicales cambios que la España estructural precisa.

Mis mejores ánimos para ellos.