lunes, 31 de marzo de 2014

ABERRACIÓN INACEPTABLE: Rentabilizar la Salud Pública

La atención sanitaria deberá seguir siendo siempre un derecho público inalienable, tratar de rentabilizarla sería una de las mayores e inaceptables aberraciones a cometer contra la sociedad occidental.

Aunque la asistencia pública sanitaria es relativamente reciente (surgió tras la Segunda Guerra Mundial como un derecho en la mayoría de países europeos) y la más auténtica razón inicial de su generalización fuera pura y meramente mercantilista: mantener sanos a los obreros para el más seguro sostenimiento de la producción, hoy en día ese derecho deberemos seguir defendiéndolo por encima de cualquier otro bastardo interés -mucho más si su exclusivo objetivo privatizador, como ocurre en el presente caso, es el economicismo neoliberal-..

Hoy, las necesidades capitalistas han variado y consecuencialmente los  aún insuficientes beneficios sociales alcanzados tras arduos años de lucha del Movimiento Obrero (el cada vez más decadente "estado del bienestar") están siendo borrados del mapa europeo progresiva e impositivamente. Todo apunta a una mayor profundización de la crisis y al incremento de las desigualdades: la riqueza se va concentrando en menos manos y aumentan la pobreza y la exclusión.

En toda Europa sus gobiernos vienen aplicando (al sumiso acatamiento de las "instrucciones"  dictadas desde su troika directora) las mismas políticas antisociales: prioritario desmantelamiento de la asistencia sanitaria y la educación públicas.

Si no se lo impedimos, las recetas dictadas desde el Capital serán el incremento de las privatizaciones, las cuales no se frenan tan sólo votando cada cuatro años, sino luchando ...y luchando activa y unitariamente. En las luchas no es posible delegar en nadie, tendremos que ser nosotros mismos quienes deberemos defendernos de tantas y tan insoportables agresiones sociales y devolver al Pueblo lo que es del Pueblo.

¡El Sistema Capitalista jamás dará respuesta a las necesidades de la Clase Trabajadora, ni a las exclusiones sociales!.

Necesitamos un sistema de salud pública para todos, sin excepción ninguna, que responda a las necesidades sanitarias de toda la población; que sobre todo actúe sobre las causas sociales, económicas y políticas de la enfermedad, que sea gestionado "de verdad" por cualificados profesionales; de calidad y gratuito.

No olvidemos que todas las conquistas sociales han requerido de esfuerzos, sacrificios y hasta de sufrimientos personales. Al Pueblo no se le regala nunca nada, no hay nada gratuito para él.

¡Permanezcamos en  alerta, en constante pie de lucha; mantengámonos firmes y unidos, no les permitamos nos roben nuestros más básicos derechos ciudadanos!.


sábado, 1 de marzo de 2014

UCRANIA, polvorín vecino

En mi artículo inmediatamente anterior "QUIÉN NOS PROTEGE", trataba sobre el dramático  e inquietante panorama político internacional compartiendo, a nivel personal, merecidas críticas negativas hacia nuestras más influyentes y mundiales Instituciones, a la vez que evidenciaba el injustificado y siempre reincidente incumplimiento de sus connaturales y pertinentes responsabilidades. 

En esta ocasión quiero hacer referencia al complejo conflicto ucraniano, a la indeseable, perniciosa  y arbitraria injerencia multinacional (siempre egoísta e interesada) y, cómo no de nuevo, a la habitual inoperancia (¿intencionada?) de estos mismos poderosos y bien presupuestados Organismos.

Las historias de Ucrania y de la Península de Crimea devienen de muy ancestrales tiempos. Datan desde varios siglos a. de C. Sus anales cronológicos sucesivos, desde la antigüedad hasta los presentes tiempos, resultaron azarosos y diversos como comúnmente lo fueron también entre los más vetustos y  coetáneos países europeos.

Pero la moderna historia de Ucrania comenzó con los eslavos orientales, siendo desde el siglo IX su propio centro habitado, su Estado fue conocido como Rus de Kiev y se convirtió en la nación más poderosa y grande de Europa.

En el siglo XIX, la mayor parte de Ucrania se integró al imperio ruso y tras varios intentos de independencia y guerras incesantes, surgió como como una de las repúblicas fundadoras de la Unión Soviética.

Este territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania fue ampliado hacia el oeste poco antes y después de la Segunda Guerra Mundial y nuevamente en 1.945 con la transferencia de la Península de Crimea. Tras la disolución de la URSS, Ucrania alcanzó su independencia en 1.991, comenzando una economía de mercado sufriendo una recesión que duró ocho años. Sin embargo, ya en el siglo XXI, su economía logró un aumento estable con un crecimiento promedio del PIB del 7% anual.

Desde el colapso de la Unión Soviética, Ucrania sigue manteniendo el segundo ejército más grande de Europa, detrás de la Federación Rusa.

El país cuenta con 46,2 millones de habitantes, de los que el 77,8% son ucranianos étnicos, con considerables minorías de rusos, bielorrusos y rumanos.

La República Autónoma de Crimea es una república dependiente de Ucrania y su territorio abarca toda su península homónima situada en la costa norte del mar Negro, salvo Sebastopol. A partir de 1.954 Crimea se convirtió en una región de la RSS de Ucrania.

Crimea sufrió distintos avatares, cambios legislativos, constitucionales y  de pertenencia durante los tiempos del Soviet, hasta marzo de 1.995 que, mediante dictamen del Tribunal Supremo de Ucrania, se produjo la anulación de la Constitución de la región aboliéndose la presidencia de Crimea, pasando el control directo del gobierno de esta república autónoma a la Presidencia de Ucrania.

Del reciente conflicto popular y del origen de las cruentas manifestaciones civiles del pueblo ucraniano, bástenos el ejemplo de una de sus más enardecidas jóvenes indignadas: "Queremos ser libres de la dictadura, de los políticos que solo trabajan para ellos mismos, que están dispuestos a disparar, golpear y lastimar a la gente solo para salvar su dinero, sus casas, su poder".

Pero, ¿ciertamente estos son los únicos motivos del gravísimo conflicto ucraniano?. Mucho me temo que no, en este intencionado lioso problema en que están insertos muy distintos matices y múltiples confrontaciones: étnicas, económicas, productivas, energéticas, militares, ideológicas, de corruptos e muy individuales egoísmos, de poder, de expansión territorial, de influencia geopolítica, y de un mucho más largo etcétera.

Y todo ello, ineludiblemente, me arrastra a mi ya referido anterior estado de opinión: "Quién nos protege". 

¿A qué artículo del derecho internacional pueden apelar nuestros vecinos de Ucrania y de Crimea para reclamar su legítima protección; la integridad física de sus familias, la seguridad de sus casas, de sus trabajos, de su sustento, de su futuro en definitiva.

¿A quién acudir, si son los propios dirigentes de esas mismas universales Instituciones, supuestamente defensoras de tan humanos derechos, quienes inducen y muchas veces provocan tales limitantes e irreconciliables situaciones?. Y respecto a la ONU y su manifiesta y absoluta inoperancia, mejor no hablar.

Las más desalentadoras últimas noticias que nos llegan amenazan una inevitable confrontación. Muy peligroso riesgo de enfrentamiento entre los dos ejércitos más grandes y poderosos de Europa (Rusia-Ucrania), en principio; pero con serias posibilidades de intervención de otra moderna y eficaz fuerza bélica (la Alianza Atlántica), más la demostrada irreflexiva mayor potencia militar desarrollada: el ejército estadounidense.

No quisiera, para nada desearía volver a avergonzarme viendo de nuevo a riadas de seres humanos huyendo de la barbarie guerrera, de la sinrazón, a imagen de tantas otras penosas escenas (como en nuestra triste impuesta hégira tras la tan "incivil" guerra).

¡Por favor!, no reproduzcan más tan terribles escenas, tan inhumanas e injustificadas consecuencias, no nos martiricen más con tan frecuentes  y dolorosas víctimas de los siempre inexplicables pero "inevitables daños colaterales" ...
















sábado, 22 de febrero de 2014

¿QUIÉN NOS PROTEGE?

El actual panorama internacional se nos presenta de un enorme dramatismo.

La Unión Europea nos ofrece una nada halagüeña situación: evidencia una absoluta traición a la oficializada e idealizada idea original.

Nuestra continental organización, como demuestra, no fue en realidad creada para el logro de la unión fraterna de sus Pueblos, sino básicamente en la búsqueda de un único y potente mercado capaz de competir, en semejantes condiciones, a sus más encarnizados competidores mundiales.

Esta grave desviación nos ha arrastrado a la generación de aparentes insalvables diferencias interestatales, sociales y económicas, fundamentalmente entre los ricos Pueblos del norte y los más empobrecidos y desesperanzados, en nuestro sufrido sur territorial.

Una de las nefandas consecuencias diferenciales y causa de tan egoístas y mercantilistas intenciones es el masivo actual exilio poblacional hacia las supuestas más prometedoras perspectivas de futuro que aparenta ofrecer la avanzada y potente Alemania (según se asegura, verdadero motor de la economía europea).

Pero, por contra, paradógicamente y a la vez, desde nuestro propio sur extrafronterizo, desde el subdesarrollo africano, nos llegan, a diario, oleadas de desesperados emigrantes subsaharianos que, en una accidentada y riesgosa vital peripecia realizan su particular éxodo hacia la supuesta "Tierra de Promisión", perdiendo sus vidas muchos de ellos en el intento, en tan connatural instinto de supervivencia. Deshumanizada, cruel y legítimamente (las más de las veces), siempre a la fuerza y en el cumplimiento de la "sacrosanta" legalidad internacional, la mayor parte de ellos son reintegrados a irreversibles desesperanzas futuras en una tierra (la suya), donde la enfermedad y las hambrunas son endémicas e insoslayables por mucho venidero tiempo.

Observamos también, cuasi habituados e incólumes,  la pasividad interesada de nuestras Instituciones internacionales frente al incomprensible y prolongado holocausto del pueblo sirio, donde sus víctimas inocentes resultan, ya, obscenamente incontables.

Nuestras aparentemente blindadas retinas contemplan el devenir sangriento y cotidiano de nuestros más cercanos vecinos ucranianos reclamando el cumplimiento de sus derechos ciudadanos. Este país, dividido ideológica pero también razonada y comprensiblemente a partes alícuotas, consecuencia (¡cómo no!) de pasados pero también vigentes intereses extranjeros contrapuestos, presenta un panorama de muy difícil  y equilibrada resolución.

Y a todo ello y por ende, ahora vemos añadido el encarnizado conflicto partidista venezolano entre sus ideologizados habitantes, dicotómico e irreconciliable (como casi todos), dirigido por políticos populistas y manipulados por muy ensombrecidas influencias foráneas, también como casi siempre.

Ante tan cruda realidad presente en el ya no tan joven siglo XXI, ¿qué salidas se nos ofrece?, este tan mal organizado y global mundo de hoy, ¿qué soluciones nos muestra?.

¿Qué hacer ante tanta tragedia y sinrazón?, ¿quién nos indica un seguro refugio, qué, o quiénes nos protegerán, cuándo se logrará una paz estable, una verdadera justicia para los Pueblos de la Tierra?.

El merecido descrédito de nuestras más altas Instituciones internacionales continúan en su incapacidad habitual, en su inoperancia reiterativa demostrada, fruto de muy específicos y poderosos intereses (como mayor ejemplo, el injusto derecho de veto de determinadas potencias en sus manipuladas Naciones Unidas).

Ante tamaña desatención, ante tal abandono a la cruel y despiadada avaricia, contra el manejo espurio de tan influyentes agentes, hemos de defendernos con uñas y dientes; o ellos, o nosotros, no hay otra salida.

Hemos, entonces, de  exigir un radical cambio de comportamientos,  de propiciar , de reinventar otras Instituciones de orden universal auténticamente neutrales, defensoras y protectoras de una paz duradera entre países (sin distinción de credo, tamaño, ni poder), tendremos que obligar, de cualquier forma posible,  instando y reclamando legítimamente a las más grandes e influyentes potencias nuestro derecho a lograr una igual justicia internacional, a la lógica consecución de la paridad en derechos y obligaciones entre los habitantes de nuestro tan ya intercomunicado e informado mundo social.













miércoles, 29 de enero de 2014

RECAPITULEMOS ...

Aprendí hace ya tiempo la importancia del ejercicio recapitulatorio y  periódico en todos los órdenes y ciclos de mi vida (profesionales, políticos y personales).


Traigo la idea a colación porque en estos precisos momentos la situación social y política mundial está sufriendo una profunda transformación (en España, en Europa y en todo el orbe) que nos impele sin demora, y responsablemente, a un detallado, amplio y profundo análisis de su génesis, desarrollo, consecuencias (directas e indirectas) de dichos drásticos, incluso hasta determinados irreversibles cambios.

Seleccionemos para este somero estudio y en principio a nuestra unión de Europa (por pertenencia, influencia directa y coautora, al menos parcial, de tan significativa mutación); a esta unión territorial, utópica y cuasi poética, ideada por nuestros más preclaros pensadores de hace ya tres siglos postreros, esta Unión Europea hecha finalmente realidad.

Este casi increíble pero cierto hecho cambia radicalmente la correlación de fuerzas de sus países miembros (hasta sus respectivas  formas de vida). Elimina, (de un plumazo y supuestamente para siempre), otrora frecuentes rencillas fronterizas, invasionistas, de anexión, o de competencia. Pacifica y hermana territorios y ciudadanos, alía y unifica el comercio (ahora común) y fortalece a los Estados asociados.

Pero esta internacional Institución (semejante a cualquier otra obra humana) nace imperfecta; el genético egoísmo que nos identifica obligó, "al parecer", a sus creadores a priorizar al comercio y su mercantilismo como el "primum movens" y básica exclusiva razón justificativa, y más cierta, para la construcción de tan magnificente Organismo -de ahí su primaria nomenclatura: "Comunidad Económica Europea"-.

Es decir, obviaron y mancillaron intencionada y espuriamente, la verdadera esencia originaria que nuestros pretéritos filósofos trataron de mostrarnos (propuestas que para muchos de nuestros dirigentes tachan, peyorativamente, de bucólicas y literarias).

La verdadera concepción ideológica de tan ambicioso proyecto iba, inicial  y fundamentalmente, dirigida al logro de la fraternal unión de los Pueblos de Europa, a posibilitar una pacífica convivencia entre seres humanos iguales en derechos y deberes (legislación y normas vivenciales), a compartir equitativamente los bienes productivos y de equipo, haciendo común sus riquezas y variedad europeas, a sumar potencialidades (intelectuales, científicas, industriales, etc ... y también comerciales) frente a la competición exterior.

Y a pesar del pernicioso y degradante desviacionismo intencionado, aún en la práctica actual y a pesar de la indiscutible y atenazante influencia de las Instituciones europeas en la gobernanza de sus Estados (desastrosa sobre todo para los países del cono sur), todavía, digo, y afortunadamente, no han sido transferidos los Gobiernos nacionales, no se ha creado, todavía,  un Gobierno unitario europeo. Queda un largo y complejo recorrido para alcanzar tal propósito.

Por tanto y hasta llegar a  ese lejano horizonte y a la vista de los indudables nefandos resultados que el puntual cumplimiento de las "recomendaciones" dimanadas de dichos "maternales" Organismos venimos sufriendo, persisto en mi sugerencia, en mi encarecimiento de alerta, en la  oportuna e imprescindible tarea del ejercicio de la RECAPITULACIÓN. Es éste, creedme, un especialísimo y crucial momento histórico: "Elecciones Europeas".

Recapitulemos, recapitulemos por tanto, ordenada, detallada, fría, desapasionada y profundamente qué nos conviene.

Qué partido político, o grupo partidario candidato nos ofrece el programa de mayor interés, cuál nos ofrece una relativa mayor seguridad de cumplimiento del mismo; quién nos podrá defender con más garantías nuestros derechos sociales y de sostenibilidad; quién, en definitiva, será capaz de anteponer los derechos de los Pueblos por encima de los intereses del Mercado; quién está, por ahora, " libre de culpa".

Acudamos después a esta fundamental cita con las urnas con los deberes cumplidos,  asumamos  nuestra intransferible responsabilidad ciudadana con nuestros objetivos bien clarificados y ponderados, nos jugamos mucho.

Dependerán, en gran medida, del escrutinio final de esta próxima confrontación política internacional, el bienestar y el futuro de nuestras propias vidas, de nuestras familias y sobre todo ...de los de nuestros hijos.






lunes, 23 de diciembre de 2013

A PROPÓSITO DE LAS TICs

Contestando a un compañero de partido (José Antonio).

Tus análisis, conclusiones y propuestas, en relación a las TICs y en mi opinión, me parecen sumamente interesantes y sobre todo de rabiosa actualidad.

Que todo sistema político tiende a perpetuarse en un hecho indiscutible, sobre todo cuando, como es el caso español, el mismo favorece a las mayorías representativas partidarias y más aún cuando precisamente el bipartidismo es el más habitual y prevalente resultante (éstos principales partícipes tratarán de mantenerlo inamovible mientras les sea posible).

Que las sociedades han evolucionado es incuestionable (todas, también las mal llamadas del Tercer Mundo). Y consecuentemente las necesidades poblacionales se han transformado, incrementando notablemente, entre otras cosas, la media intelectual. Son mucho menos manipulables (como ya nos advertía Marx), conociendo y defendiendo más inflexiblemente sus derechos, reclaman con mayor exigencia a sus respectivos gobiernos el justo cumplimiento de sus promesas programáticas, utilizando para ello muy otras vías de interlocución a las hasta ahora más "pedestres" (por cierto insuficientemente eficaces, casi siempre).

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) han hecho posible que los sucesos acaecidos en este momento en Finlandia, sean visibles y en el mismo instante, en Turquía, Sudamérica, o en la misma Autralia.

Resulta incalculable el poder de convocatoria que las TICs posibilitan en nuestros tiempos (esto trastoca sustancialmente lo conocido hasta hoy provocando hasta el desconcierto e indeseable descontrol gubernativos), la fluidez y alcance de la información  cubren todo el orbe habitado y a una velocidad de vértigo. El conocimiento de reales estadísticas de todo tipo es perfectamente registrable, saber del estado anímico y opinión ciudadanas, divulgar propaganda de toda clase (también publicitar interesados argumentarios políticos), gestionar multiplicidad de temas con las Administraciones -locales, comunitarias, nacionales y también transnacionales-. Todo esto se está ya convirtiendo en procedimiento totalmente habitual y de cotidiano uso.

Las TICs, por tanto, son una utilísima e imprescindible herramienta que debemos integrar, sin mayor dilación y con la máxima plenitud de posibilidades y aprovechamiento en nuestras sociedades actuales para "no perder el tren" de la innovación.

Por otro lado, reconozco que los cambios registrados en la praxis democrática no han sido ni satisfactorios, ni suficientes; para nada equiparables, ni mucho menos los necesarios para atender debidamente los nuevos requerimientos que la evolución sociocultural ha venido demandando en los más recientes lustros, pero a pesar de esta triste realidad, personalmente sigo luchando y creyendo en la posibilidad de un no muy lejano horizonte  socializado y sin clases, en una democracia más radicalizada y participativa.

A la distopía, o antiutopía, sigo ubicándola entre la literatura imaginativa o grafiada; justo lo contrario conque trato a la utopía (sobre todo política), a la cual siempre intentaré acercarme lo más posible tratando de alcanzarla y de transformarla en plausible realidad.

Concluyendo: las TICs me parecen uno de los mayores y más espectaculares y útiles avances científico-tecnológicos que ha producido la Humanidad. Son velocísimos vehículos que nos permiten (a cualquiera) llegar al más profundo conocimiento de las cosas y comunicarnos con cualquier habitante de la Tierra allá donde se encuentre, por anfractuoso, o recóndito lugar en el que se esconda.

Hay que utilizarlas, estamos en la obligación de hacerlo para favorecer el progreso social, para acelerar la consecución de nuestros más ambiciosos objetivos humanos y sociales. Quien no acepte esto, quien no se adapte, "perderá el tren", se automarginará y será arrollado por el raudo desarrollismo tecnológico.

Pero siendo cierto todo ello, las ideologías políticas, el pensamiento humano, la filosofía y sus consecuencias de aplicación fáctica, junto a las gentes que pretendan llevar a cabo las mismas, siempre persistirán y jamás podrán ser sustituídas por robots, por máquinas (por muy útiles y eficaces que nos puedan resultar). Estos artilugios, de una manera u otra, estarán siempre creadas por el hombre y por lo mismo, a su servicio subordinado ...o así debería seguir siendo.

Las ideologías continuarán indicándonos el camino, nos mostrarán el horizonte posible, nos seguirán enseñando los porqués y el cómo llegar a nuestros privativos y/o colectivos objetivos vitales. Y podremos seguir disponiendo del libre y particular albedrío de elegir, de abrazar una u otra opción, convencidos de que esta, o aquélla otra panorámica nos es más o menos afín, y todo ello dentro del absoluto arbitrio individual decisorio.

Finalmente y en cuanto a la llamada Democracia Líquida, o Democracia 2.0, personal y desafortunadamente, la veo como una aún muy distante utopía (a la que no renuncio, claro), pero tampoco nunca la confundiré como una distopía ...por el bien del futuro de las mayorías.










jueves, 19 de diciembre de 2013

GALGOS, O PODENCOS.












                               GALGOS, O PODENCOS

Una de las fundamentales premisas que todo político debe tener clara es la perfecta identificación de su enemigo.
Las tendencias políticas no ofrecen más alternativa posible que las denominadas izquierda o derecha (según progresismo, o conservadurismo), con mayor, o menor radicalidad (el centro político ortodoxo, en realidad, no existe).
El actual más encarnizado y peligroso enemigo de la izquierda  política europea, es el neoliberalismo depredador, auténtico brazo ejecutor, obediente a las espúreas disposiciones de los verdaderos dirigentes de Occidente, pero también influyentes poderosos e interesados en otras más deprimidas áreas geoestratégicas del mundo (grandes holdings empresariales internacionales, la potente y mafiosa industria farmacéutica estadounidense y europea, el comercio intercontinental de armamento, los principales monopolios petrolíferos y energéticos, las más importantes redes de telecomunicación, la gran banca, las  potentes y ya globalizadas  financieras, los controladores mayoritarios de la producción y mercado de estupefacientes, etc.), este neoliberalismo  encargado de manipular a la Justicia, promulgador de  respectivas y hasta a veces comunes leyes nacionales y continentales, creadas a su interesado acomodo e interés  y siempre proclives a la protección del privilegio del poder y de las clases sociales acomodadas, seguro sustentador del sistema y apoyado y protegido en las siempre dispuestas fuerzas represoras de los diferentes Estados conformantes; éste, éste es el auténtico y más directo enemigo del progresismo político, y no otro; no nos confundamos.
Desafortunadamente y tal como venimos comprobando desde hace tiempo (en nuestras propias carnes), la izquierda política europea va perdiendo fuerza y lo peor, credibilidad, tan difícil siempre de recuperar. Consecuencia natural de la indecisión, de la ambigüedad, de la inevitable tibieza de los más recientes gobiernos socialdemócratas y de sus múltiples demostraciones de aburguesadas veleidades, incumplimientos, de auténticas desviaciones fácticas y hasta de alguna que otra auténtica e imperdonable traición (todos estos graves errores casi siempre debidamente contestados por sus respectivas poblaciones, hastiadas de tanto engaño y despropósito). Ejemplo último: Alemania.
Este coherente desapego poblacional hacia los clásicos partidos progresistas nacionales y sus representantes, está conllevando a una desafección ideológica generalizada que impele a la  connatural reticencia y hasta asqueado rechazo de nuestros conciudadanos a seguir aceptando el clásico juego partidista, generándose súbitas vías alternativas que aunque justas, inevitablemente inconexas y muy desorganizadas: plataformas diversas, grupos vecinales de protesta, reivindicativas y diferenciadas “mareas” de distintas y muy específicas áreas sociales, seriamente afectadas por la impía apisonadora neoliberal.
Pero, en aras a la coherencia y viabilidad políticas, hemos de asumir  la triste realidad: las únicas reglas de juego posibles en democracia son los cauces partidarios. Por tanto, deberemos, aún obligados e insatisfechos, aceptar dichas reglas para posibilitar la consecución de tan razonables y justos propósitos.
Una vez asumida dicha palmaria, inevitable y única senda posible (competición electoral a través de partidos políticos), deberemos saber distinguir las diferencias ideológicas, de origen, metodológicas, históricas, fácticas y de forma, de cada organización progresista dispuesta a dar batalla en el campo político y social.
Finalmente, habremos de analizar las posibilidades de triunfo del progresismo político, las dificultades ciertas y también eventualmente probables, peso específico del enemigo neoliberal, armas mutuas y estrategias a emplear.
Personal y muy contrastadamente, opino que los partidos supuestamente progresistas europeos tienen un muy arduo panorama futuro. Coincido con múltiples analistas políticos en la necesidad de aunar esfuerzos partidistas progresistas si aspiramos a algún positivo resultado electoral.
Lo que me parece ineluctable es que todos y cada uno de los partidos en liza  mantienen, como horizonte plausible y justificativo, el irrenunciable objetivo de participar en la gobernanza institucional, ya sea de ámbito local, nacional y/o supranacional.  Sin esta natural ambición (a corto, medio o largo plazo) no se entendería la  razón existencial de tales partidos políticos.
Pues bien, ante la realidad descrita y por concluir, parece coincidente y de toda racionalidad la inevitable conveniencia y hasta necesidad perentoria de alcanzar sólidos acuerdos entre las diferentes versiones ideológicas progresistas si se pretende alcanzar un mínimo y honroso éxito electoral, por tanto, me permito insistir entre mis compañeros de Equo, no deberíamos mostrar injustificadas reticencias (cuando no  existan, claro), ni resistencia ninguna a la negociación, al acuerdo (cuando resulte mutuamente beneficioso), a la unión de fuerzas puntuales en luchas comunes, respetándonos nuestras inevitables y hasta positivas discrepancias y manteniendo siempre incólumes nuestras respectivas salvaguardias fronterizas de la ideología.
No nos equivoquemos desaprovechando posibles positivas oportunidades  (por miedo, distinción u orgullo), ocasiones que pudieran mostrarse favorables para nuestro  mayor crecimiento y fortaleza y, porqué no,  como opción  real de participación en el tan ansiado cambio social que merecemos y perseguimos.




                                        

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿NECESITAMOS UNA IZQUIERDA'

Repasemos un poco nuestra aún reciente historia. Retrocedamos a Mayo del 79: XXVIII Congreso del PSOE. Felipe González presenta la solicitud formal a la Asamblea de la renuncia del Partido al marxismo. Resultado: petición rechazada. Felipe González presenta su dimisión que es aceptada.

Septiembre, mismo año: Congreso Extraordinario, forzado por el ex-Secretario General del PSOE y fieles seguidores. González insiste en la solicitud de la renuncia ideológica marxista, como"conditio sine qua non" para asumir, de nuevo, la máxima representatividad  en el Partido. Propuesta finalmente aceptada.

Sorprendente y entusiásticamente y dando un pequeño salto en el tiempo, el jueves, 28 de Octubre de 1.982, el PSOE en las correspondientes Elecciones Generales obtiene el mayor éxito de toda su historia, pero también el de cualquier otra referencia en los anales de toda la izquierda en nuestro país hasta el  momento presente (10.127.392 votos, con 202 escaños obtenidos, frente a 5.548.108 votos y 107 escaños de AP+Unión Pueblo Navarro+Partido Aragonés Regionalista+Unió Valenciana y 1.425.094 votos y 11 escaños de UCD).

Las ansias políticas de nuestro Pueblo por el "cambio", las esperanzas tanto tiempo añoradas, al fin, habían sido alcanzadas.

Nos habían costado grandes y muchas veces irreversibles sufrimientos, irreparables agravios del honor y personales, represalias múltiples, marginación social y  auténticas venganzas cainitas y sangrientas, hasta llegar aquí.

Pero, por fin, nuestros anhelos, nuestra denodada y prolongadísima lucha venía a resarcirnos con tan compartidos soñados frutos.

¡Ilusos, pobres y confiados ilusos!. Fuimos, como casi siempre, crédulos a las promesas electorales, a la palabra fácil y empática de un líder que supo manejar perfectamente (asumiendo fielmente las recomendaciones de sus asesores de imagen, y las disposiciones de su "mecenas y mentor"  Willy Brandt), la propaganda más apropiada al momento político que atravesábamos, nos imaginamos un mundo diferente para el después, esperábamos un verdadero cambio social para vuestro país, una vida mejor, un auténtico y merecido "estado del bienestar", de libertad y de solidaridad.

¡Qué gran fraude, qué humillante decepción!. Muchos nos sentimos realmente engañados, traicionados y abandonados por quienes ostentaban la obligación moral y oficial de cumplir -ahora que efectivamente podían hacerlo- con sus tan reiterativas promesas, defraudados por aquéllos en quienes habíamos depositado nuestra confianza, dolidos por esos por los que incluso, algunos, arriesgamos mucho más que un compromiso personal,  por quienes y con los que nos jugamos a veces hasta nuestra propia integridad física.

...¿Y este resultado final era, en realidad, el tan "cacareado" y radical cambio? ...¡Qué pena, qué gran desilusión!. Cuando tanto se espera y, a cambio, tan poco se obtiene ...

Muchas otras veces más nos ha traicionado el PSOE. En el Gobierno de la nación ha cosechado unas "pocas" huelgas generales, consecuencia de su connivencia con los poderes fácticos de siempre, frecuentes, durables, insostenibles e incomprensibles. Por esto insisto tanto: el PSOE , por sí mismo y sólo, nunca será capaz de enfrentarse en "campo abierto"  con el neoliberalismo. 

El PSOE resulta, en la praxis, muy tibio, no alcanza a la conclusión de las cosas, no "se la juega" nunca, sus dirigentes no se dan cuenta de que la inconcrección, la ambigüedad no progresa, no genera movimiento, no es motor de nada, no convence a nadie, concluyendo: la llamada "tercera vía", por sí sola nunca será capaz de cambiar una sociedad, nuestra tan necesitada sociedad.

Pero, no debemos renunciar, jamás habremos de abatir nuestros ideales. Sí que es posible, sí que tendremos que conseguir alcanzar nuestros más íntimos y justos propósitos políticos, para bien nuestro, para mejorar nuestras vidas y la de nuestros hijos, para lograr un mundo mejor.

La Historia nos ofrece algunos protagonistas que con sus muy honorables y envidiables ejemplos se ofrecieron generosamente a intentarlo para sus respectivos Pueblos, arriesgando "status" y seguridad personal, familia y prestigio. Salvador Allende, mi admirado y siempre recordado compañero ideológico, es uno de los más significados, al que la clase trabajadora universal debe tanto; hasta su propia vida que no dudó en defender, pistola en mano, frente al monstruo agresor de la razón, Pinochet,  otro indeseable y traidor militar de odiosa memoria, único Jefe de Estado que acudió a despedirse, a su muerte, de su otro "colega", el dictador Franco.

Y en estos espejos hemos de mirarnos. Todavía la naturaleza nos ofrece, de vez en cuando, ejemplares semejantes, seres humanos que merecen, pero de verdad, nuestra confianza, nuestra colaboración incondicional para, juntos, al lado de otros muchos que abrazan nuestros comunes ideales, con toda la perseverancia necesaria, continuar en la lucha hacia nuestra meta de la justicia, la paz, la libertad, la igualdad y la fraternidad humanas.

Convencido de la imposibilidad real de que el PSOE, como única fuerza política, nos lleve a este ideal, insisto pertinaz, en la conveniencia de conseguir una izquierda partidista española  y europea fuerte. Hemos de lograr enfrentarnos al neoliberalismo internacional (exclusivo protector del poder económico y mercantilista) con unas mínimas garantías de éxito. Para ello habremos de conciliar y flexibilizar determinados inmovilismos ideológicos, acordar y vigilar, de cerca, el cumplimiento de  unos acuerdos de mínimos (sin renunciar a las diferenciadas identidades ideológicas básicas). Hemos de insistir en lograr nuestros sueños, somos propietarios de los méritos necesarios.

Yo, por mi parte, trataré de seguir aportando mi humilde "granito" de arena, en estos momentos en Equo, un partido español progresista, joven, exento de "lastres culposos"; un partido ecosocialista, republicano, federalista, laico, horizontal; que lucha por la igualdad social, por la equidad entre sexos, por la sostenibilidad productiva, por la economía del bien común, por la paz, por el desarme nuclear y por la solidaridad universal.

Por todo lo dicho, insisto en mi prometedor partido, Equo, seamos coherentes, no defraudemos a nuestro Pueblo que tanto nos necesita, seamos generosos, intentemos acuerdos con partidos afines, juntos podremos "hundir" el egoísmo ilimitado de nuestros contrarios que tan solo pretenden el dominio político y social del actual mundo globalizado. Renunciemos al protagonismo último que tanto hemos venido registrando hasta ahora en algunos, despreciemos el "endiosamiento" unipersonal que a tanto rotundo y doloroso fracaso nos ha llevado. Unamos nuestras fuerzas, nuestra lucha ...estoy absolutamente convencido en que ¡UNIDOS, VENCEREMOS!.











lunes, 11 de noviembre de 2013

ACTUALIZACIÓN DE PARTIDOS PROGRESISTAS ESPAÑOLES

Ya lo venía yo advirtiendo reiteradamente, los partidos políticos progresistas españoles necesitan actualizarse. Estaban claramente "descolgados" de la realidad social española; nuestros ciudadanos ya no se conforman sólo con votar cada cuatro años, exigen una vía de participación política más directa, efectiva e inmediata; precisan sentir una mayor y más cercana implicación  personal en las decisiones fundamentales legislativas, en  la gobernabilidad del país, al cabo. Es por ésto por lo que ahora, a marchas forzadas, dichos partidos intentan reformar sus Estatutos internos, ofrecen cierta apertura a la sociedad y a sus propios afiliados hasta ahora inédita.

El mayoritario partido de "izquierdas" hispano (PSOE), acaba de clausurar su "original" Conferencia Política precisamente obligado por esta circunstancia, sumada a la abochornante derrota electoral inmediatamente pretérita.

Entre la complicada y larga historia del PSOE se compilan variados y dramáticos episodios que vinieron a transformar, de arriba a abajo, los aparentemente sólidos cimientos ideológicos que su fundador, Pablo Iglesias, y continuadores, lucharon tanto por mantener.

La mayor y más radical de las renuncias formales de su "sacrosanto" ideario fue promulgada, manipulada, argumentalmente tergiversada y finalmente conseguida por la traición de su entonces endiosado líder, Felipe González, acatando, obediente, las directas instrucciones de su padrino y protector, Willy Brandt (primero fue rechazada su propuesta: XXVII Congreso, Mayo/79, por lo que Felipe González presentó su dimisión ... que aceptamos mayoritariamente. Para seguida y finalmente, en el anómalo y forzado Congreso Extraordinario de Septiembre del mismo año, asumirse la renuncia oficial al marxismo, convirtiéndose a partir de entonces el PSOE en un partido socialdemócrata, a imagen y semejanza del PSD alemán y volviendo a encumbrarse a Felipe González como Secretario General).

Ahora, tras las primicias informativas de los acuerdos a que han llegado al cierre de la referida inhabitual Conferencia política de este partido, he de reconocer como sorprendentemente positivos muy específicos y escasos capítulos, incluso diría que hasta valientes e innovadores.

Otros, los más sin embargo, atemperadamente sostenidos, tibios (como les es más cotidiano en el PSOE), incluso calificaría a algunos como realmente timoratos y desde luego claramente insuficientes y descorazonadores a la vista de la muy otra y más real y mayoritaria demanda ciudadana.

Aseguran ser el único partido capaz de parar a la derecha "desalmada". Dicen saber lo que la gente espera de ellos, prometen salir fuera y hacerlo. Prometen un antes y un después en sus próximas primarias para la historia política española.

Reconocen haberles costado treinta años pronunciar la palabra "federal", dicen no concebir ser socialistas sin ser también feministas, ecologistas y comprometidos con la laicidad.

Prometen derogar los acuerdos con la Santa Sede, cuando lleguen al poder. Quieren eximir a los jubilados y parados del pago del IRPF ..."que paguen impuestos los que antes no pagaban"...

Su todavía actual Secretario General defiende los recursos públicos para crear empleo. Reconocen la necesidad de reconstruir el consenso y el diálogo social y político. Nos aclaran que la derecha pretende una sociedad desigual y reivindican su tradición cultural y política republicanas.

Nos explican que para facilitar la salida de la crisis hay que ganar las elecciones europeas. Proponen, de otro lado, que la religión (suponemos que católica) quede fuera del horario escolar y de todo el currículo educativo, a la vez que exigen blindar, constitucionalmente, la cobertura pública sanitaria.

Las Bases 2.020 han logrado introducir en el listado asumido para el programa oficial próximo del PSOE, la regulación del "escaño socialista" que permitiría a cualquier ciudadano conocer, de forma sencilla, el patrimonio de sus cargos públicos, así como una mayor transparencia al aceptar otra de sus propuestas: la posibilidad de presentación electrónica de avales para el proceso de primarias (evitando así lógicas críticas devenidas en las últimas elecciones andaluzas); exigiendo además "un militante, un voto.

Bien, pues se me ocurre a mí: ¿porqué no lo hicieron hasta ahora?. Oportunidades tuvieron de sobra.

Y a todo ello conviene recordar que toda esta significativa renovación para el PSOE, sorprendentemente, ya estaba en posesión y en uso cotidiano, incluso superado con creces por otro joven partido político español: EQUO, desde su fundación: año 2.011.

Hace escasos días, los afiliados y simpatizantes de Equo acaban de votar, YA, eligiendo  con absoluta libertad individual y sin ningún tipo de influencia, a sus candidatos para las siguientes elecciones europeas.

La praxis interna y externa de Equo es totalmente horizontal. Desde luego un afiliado, pero también un simpatizante, igual a un voto.

Las cuentas de Equo son absolutamente transparentes, mantenidas en exclusividad por sus afiliados y reflejadas oficialmente de forma habitual y permanentemente al alcance del conocimiento de todos. En Equo no existen bases de partido, todos son iguales, con asunción voluntaria y democrática de cargos y funciones.

Equo no se sonroja al declararse oficial y abiertamente ecosocialista, republicano, federalista, laico; defensor de la equidad entre sexos, de la igualdad en derechos y obligaciones, de la sostenibilidad, de la economía del bien común, antinuclear y pacifista. Protector de lo social, de una educación y sanidad de calidad y públicas.

Concluyendo, la "impresionante" actualización del PSOE ya está sobradamente superada, desde hace dos años, por otro partido político progresista español denominado EQUO.

No obstante, me parece muy positivo que aunque de forma insuficiente, otros partidos del arco de la llamada izquierda se vayan acercando un poco más cada vez a las verdaderas necesidades de nuestros conciudadanos.

Harán algo más viable y connatural la posibilidad del cumplimiento de posibles puntuales compromisos interpartidos (causas comunes, no casas comunes), por otra parte tan necesarios para poder enfrentarse, con unas mínimas garantías, al incomprensible, agresivo y dramático empuje del neoliberalismo, nacional y también europeo.





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jueves, 31 de octubre de 2013

ELECCIONES EUROPEAS

Nos acercamos a las próximas elecciones europeas.


Para  España (a la vista del escaso porcentaje de votos), pero también para otros países -curiosamente con prevalencia palpable del cono sur continental-, estos sufragios siempre nos resultaron insuficientemente atractivos... y así nos "luce el pelo" en la actualidad.

Al parecer, nuestra representación política en Europa nunca nos preocupó demasiado, es más, ni siquiera nos interesó suficientemente.

Pero, si al parecer, los países miembros de la U.E. hemos de continuar asociados a esta macroinstitución, y si a lo que vemos, los gobiernos estatales que la conforman han de seguir cumpliendo "a rajatabla" con las "disposiciones" que de sus respectivas ejecutivas colegiadas dimanen (sometidos por tanto a este superior orden internacional) tenemos entonces los Pueblos, los ciudadanos europeos, la obligación moral de tratar de cambiar de manos las riendas dirigentes de dicho omnipoder.

Hemos de tomarnos mucho más en serio este enfrentamiento electoral representativo, de cuyos resultados depende, nada menos, que nuestro futuro, nuestro vital horizonte.

Ya conocemos, en "nuestras propias carnes", las consecuencias de nuestra común y casi doméstica desidia. Ya sabemos también y del "otro lado", del subterfugio utilizado para mantener a las poblaciones alejadas de esa oligarquía que nos gobierna en la sombra, de acuerdo con la lógica de la acumulación y la dominación.

En el Nuevo Orden Mundial: "el mundo debe ser gobernado por los ricos y para los ricos. El Sistema Mundial no se parece en nada al Libre Mercado clásico: la expresión mercantilismo mundial sería más acertada. El ejercicio del gobierno se halla, cada vez más, en manos de unas enormes instituciones privadas y de sus representantes". (Noam Chomsky).

Yo le reconozco lo acertado de su aserto a Warren Buffett: "por supuesto que hay lucha de clases y los ricos estamos ganando".

La lucha de clases, ya insertos en el siglo XXI, continúa plena y penosamente vigente.

Se nos ha retrotraído a treinta, o cuarenta años. Nos han arrebatado, unilateralmente y con absoluta prepotencia e impunidad, derechos sociales y laborales que nos costaron decenios conseguir a costa de muy ardua y dura lucha y tras la caída de muchos héroes, anónimos, o ya olvidados.

En estos momentos el poder nos es ajeno. Como siempre, los poderes fácticos se encuentran frente a nosotros, defienden como les es más habitual, intereses muy contrarios. Tan sólo disponemos de muy limitados medios a nuestro alcance, los escasos útiles que nos ofrece la democracia, esta actualmente anémica, tortuosa y bastante desacreditada democracia pero también única vía para intentar "dar la vuelta a la tortilla".

Por ésto, conciudadanos, hemos de tomarnos muy en serio, mucho más en serio, éstas y siguientes elecciones continentales, nos va mucho en ello. Porque quienes vienen dirigiendo esta globalizada Institución nos están infligiendo dramáticos daños sociales (muy directos, ni siquiera "colaterales), nos están empobreciendo, nos están imponiendo penurias y sufrimientos innecesarios e inmerecidos en aras al enriquecimiento mayor de los "menos".

Nos están humillando, nos están despojando, a violentos jirones, de nuestro innato orgullo, y hasta tratan de abatir nuestro propio honor. No lo consintamos, rebelémonos contra la expulsión de nuestros hijos de su país, contra el veto clasista de acceso del Pueblo a la cultura, tratemos de evitar nos dejen inermes frente a la enfermedad, a la desasistencia pública de los dependientes, impidamos la agresión económica a nuestros mayores, no les permitamos nos dejen sin esperanza, sin posibilidades de futuro.

Pero seamos realistas también, apliquemos ese típico pragmatismo popular que siempre nos ha identificado. La única capacidad representativa oficial e internacionalmente aceptada se realiza, en estos momentos, a través de la denominada "partitocracia". Dejémonos, pues,  de cuestionarnos otras fórmulas hoy imposibles de representación ciudadana; olvidémonos, al menos de momento, de si son "galgos, o podencos".

Ineludiblemente, habrán de ser partidos políticos consolidados quienes ostenten oficialmente nuestra voz en los foros de debate y decisorios, en este caso a nivel europeo.

Exijámosles entonces a nuestras organizaciones partidistas electas la mayor coherencia y generosidad posibles a la hora de buscar cauces de aproximación ideológica con otras organizaciones progresistas en la intención de posibles coaliciones para lograr mayor fuerza en su futuro asociado grupo representativo. 

No es necesaria la renuncia a sus respectivos más radicales principios, a sus particulares señas identitarias. Como muy bien repite mi compañera Inés Sabanés: "coincidamos en causas comunes, no en casas comunes".

Por favor, no nos defrauden. Siéntense, hablen, negocien, sin "prejuicios" y como decimos por estos páramos castellanos, "a calzón caído". Repito es mucho lo que nos jugamos. Vayan al núcleo, al "nudo gordiano", no se nos distraigan, no se nos pierdan en disquisiciones banales, ni en diferenciales matices de concepto.

Sean Uds. también conscientes de que precisamos de un Grupo político fuerte en Europa, con acuerdos firmes y claros, asuman formalmente su grave responsabilidad y el peso y  relevancia de lo que representan. Han de intentar ser capaces de contrarrestar el ímpetu neoliberal europeo y sus ciegos y egoístas intereses, contrapuestos frontalmente con la justicia y  equidad que la mayoría defendemos y que en razón nos corresponde. 

¡Tómense, repito, Uds. también en serio las próximas elecciones europeas!.








martes, 22 de octubre de 2013

OTRO SISTEMA ECONÓMICO, ¿ES POSIBLE?

 Hace unos días leí en "El País" un esclarecedor y doloroso artículo de Concha Caballero: " Cuando termine la recesión habremos perdido treinta años en derechos y salarios".

Recojo unos seleccionados párrafos por más explícitos y dramáticos.

"Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado ...".

"... nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía...".

"... los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa -mitad realidad, mitad ficción-, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder
treinta años en derechos y salarios ...".


"... cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas ... cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida ...".

"... cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación ...".

"... cuando la salud se compre ... cuando nos cobren por cada derecho, por cada prestación ...".

"... Tan solo cinco años han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse ... su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ... ".

Ya nos enseñaron Marx y Schumpeter, que las crisis son en su mediano y largo plazo, parte intrínseca del Sistema de Economía Capitalista (y que eventualmente lo destruirán).

Ambos pensadores permiten entonces a Keyness sugerir que el sistema delineado por Adams Smith sólo puede referirse a una etapa y momento específicos en los cuales el capitalismo está en desarrollo, pero en general, este desarrollo no puede persistir sin crisis y no puede aportar prosperidad a unos si es que no se está explotando a otros.

Si aceptamos entonces que las crisis son parte inherente del desarrollo capitalista, la eliminación de dichas crisis habrá de demandar medidas que vayan más allá, o sean en algún concepto, contrarias o rectificatorias de este sistema.

¿Podrían el crecimiento y producción sostenibles ser una  solución?.

¿Tendrían, tal vez, juego en estos nuevos conceptos la creación de Empresas por el Bien Común?.

¿Podría la llamada Banca Ética tener algún protagonismo en este nuevo y más racional panorama económico?.

La incontestable realidad conclusiva de los avatares del Sistema Capitalista es la descrita aquí, plenamente aceptada por la denominada ciencia económica.

Deberemos por tanto asumir, de una vez por todas, que hemos de crear un innovador procedimiento, método o sistema que nos asegure una mayor viabilidad, menor incertidumbre. Otra opción que posibilite una más duradera y sostenible producción, basada en una mayor racionalidad, ecológica; que ofrezca al hombre un más prometedor futuro. En definitiva, el horizonte de un mundo mejor.