martes, 13 de mayo de 2014

NO ES ADMISIBLE EL PUNTO FINAL

Ni la dictadura franquista, ni sus inhumanos métodos aplicados hacia la población vencida y amordazada deberán quedar impunes. Se lo debemos a nuestros desaparecidos y a sus familias, este doloroso período deberá ser enjuiciado, sin dilación alguna, ya.

Se lo debemos a los torturados, a los tan injustamente represaliados, a los enmudecidos, a tantos sentenciados tras burdos aparentes e inaceptables juicios militares sumarísimos, en cumplimiento de una fútil apariencia de legalidad del Estado.

El siniestro cometido de la tétrica Brigada Político-Social, entre 1.956 y 1.975, dejó huellas indelebles e imperecederas en los incontables casos de salvajes torturas infligidas en aquéllos discordantes ideológicos, en aquéllos denodados y jamás abatidos luchadores por la verdad, por la justicia y por la libertad democráticas.

Los cobardes, arcanos, coactivos métodos aplicados por este grupo de desalmados con "patente de corso estatal" a inocentes implicados en muy aleatorias y mercenarias delaciones, no han de quedar impunes. No es, en absoluto, admisible la aplicación de "punto final", ni Ley de Amnistía que valga; deben caer sobre sus titulares (vivos, o ya fenecidos), sobre sus respectivas biografías, el imperdonable e inolvidable repudio social y las condenatorias sentencias, resultantes de un global enjuiciamiento internacional al holocausto franquista y a sus abominables protagonistas.

Por tanto mancillado honor, por tanto desafuero (fusilamientos, torturas, prisión política, exilio, trabajo esclavo, robos de recién nacidos, desaparecidos, depurados) aquélla represión franquista ha de ser pública y judicialmente denostada. No es honesta la ocultación, ni enmascaramiento por más tiempo.

Por ello, en la lucha de la denuncia de tanto horror, nuestra entrañable Buenos Aires recibió el pasado 14 de Abril de 2.010 una querella criminal por delitos de genocidio y/o de lesa humanidad cometidas por el Estado Español entre el 17 de Julio de 1.936 y el 15 de Junio de 1.977.

La suscribían la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y organizaciones de derechos humanos (entre otras, las abuelas de la Plaza de Mayo), y fue la juez Servini quien, en aras a la defensa del principio de justicia universal asumió el caso.

La antigua Dirección General de Seguridad del Kilómetro 0, de Madrid, guarda muy nefastos recuerdos de aquélla época, de cuando la barbarie de la inhumana y laureada nefasta Brigada Político-Social campaba "a sus anchas e impunes cotidianeidades". 

Su máximo Jefe entre 1.963 y 1.975, el Comisario Saturnino Yagüe, falleció -de muerte natural- en 1.978, en Madrid. Roberto Conesa ("Superagente" Conesa) lo hizo en 1.994, exonerado de condena judicial ninguna, ni reproche público.

Manuel Ballesteros (uno de los más despiadados agentes de tan abominable grupo) llegó hasta la Dirección del Gabinete de Información del Ministerio del Interior, con José Barrionuevo y Rafael Vera. Fue condenado en dos ocasiones, por la guerra sucia contra ETA, pero también fue finalmente absuelto por el Tribunal Supremo.

A González Pacheco y por Martín Villa, le fue incluso, concedida la Medalla de Plata al Mérito Policial por su colaboración en la liberación del General Villaescusa (su "meritaje" precedente fue absolutamente obviado). Finalmente, con la Ley de Amnistía de 1.977, se archivaron las diecisiete denuncias por delitos de tortura que recaían en su persona.


La Brigada Político-Social, instalada en la hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, era como se puede colegir, el departamento policial más elogiable, secreto y dotado de los servicios de seguridad del Estado; no en balde sus "insustituíbles" cometidos eran: seguimientos, escuchas telefónicas, control de la correspondencia, detenciones, confiscación  e incautación de bienes, allanamiento y registro de viviendas, y como bien asimilaron de las enseñanzas nazis, la tortura como método recurrente para ampliar la información, o simplemente como forma de castigo; aplicada con impunidad indiscutibe, absoluta, avasalladora; cualquier conducta que pudiera afectar a aquél peculiar "Orden Público" del Régimen Franquista del miedo y la mordaza, convertía a cualquier todavía no ciudadano, en peligroso sospechoso.

Los plazos legalmente establecidos para la detención policial era de un máximo de 72 horas, en muchos de cuyos casos resultaron una pura y mera falacia, y la permanencia en las comisarías, en medio de intimidaciones físicas y morales, de otras vejaciones de diversa índole y de salvajes torturas, podían durar días y días, y hasta semanas enteras en el "loable" intento de someter la más firmes de las voluntades. Todo ello formaba parte intrínseca de las obligadas "diligencias" policiales en nuestro país de aquél triste período de nuestra pasada  historia. Muchas de aquéllas detenciones eran ocultadas, no se registraban oficialmente; ausente la asistencia médica ni letrada, y sin ningún derecho a la defensa.

La tortura constituye, por definición, un crimen estigmatizador que pesa sobre sus propias víctimas, paradógicamente, pues a las vejaciones sufridas se añade el carácter vergonzante de quienes las sufrieron.

Sumado al silencio oficial establecido por el Régimen Franquista, la impunidad de los perpetradores de las torturas suele conllevar, por ende, a aparecer éstos como probos servidores del Estado (en un intento vergonzoso de autojustificación estatal) tal y como hemos comprobado en datos precedentes, en tanto que sus víctimas arrastran a menudo y, en muchos casos para el resto de sus días, el oprobio social, la  merma  de autoestima, y desde luego, la ausencia del merecido reconocimiento y reparación.

No, no debe ser admisible el punto final para esta aberrante y obscena historia, ni mucho menos para sus autores.

Contrarrestar esta insoportable contradicción requiere de la adecuada divulgación histórica, de afirmación social en la memoria reparadora de tamaña injusticia y cómo no, también como ineludible ejercicio de higiene democrática.














martes, 29 de abril de 2014

¿CONGÉNITO MIEDO ESPAÑOL, O DESAPARICIÓN DE LA IZQUIERDA'

Tras la lectura del oportuno y muy acertado artículo de Lidia Falcón sobre "Nuestra III República", no me resta sino felicitarla y seguidamente conmiserarme al ver mi absoluta identificación con sus tan atinadas y descorazonadoras conclusiones.

Me resultan intolerables la tibieza, timidez, vacilación, irracionales justificaciones de inoportunidad temporal, supuesta inmadurez civil y tantas otras peregrinas evasivas utilizadas por los dirigentes políticos actuales de izquierdas, sindicatos de clase, asociaciones y plataformas sociales, periodistas y demás creadores de opinión, en su fútil y huero afán de convencernos, de justificar su claro abandono, su culpable e imperdonable elusión al cumplimiento de su obligada y muy primaria reivindicación ideológica: la reinstauración de nuestra violentamente defenestrada República ... y yo no sé ver, en esta tan grave desidia, sino el simple y llano reflejo de sus íntimos y personales miedos congénitos, o peor: el final reconocimiento de la desaparición, real, de los partidos de izquierdas en nuestra querida "piel de toro".

Sabemos bastante, o deberíamos saber, de nuestra ya postrera incivil guerra, de su génesis y de los espurios objetivos de sus desencadenantes protagonistas. También conocemos de sus terribles y sufridas consecuencias, del millón de muertos y de la seguida y prolongada cainita venganza de los vencedores, de la represión cobarde, de las torturas aplicadas (aún impunes), de las múltiples represalias civiles y profesionales a que fueron sometidos sus enemigos ideológicos, imaginarios, o no, y de sus familias.

Y todo ello porque hubo poderosos promotores interesados en traicionar la legítima y electa Constitución Republicana. Burdos caciques rurales, señoritos latifundistas, prepotentes y orondos empresarios, representantes destacados de la "hidalga nobleza hispana" y parásitos millonarios que empujaron activamente, que colaboraron con generosas aportaciones económicas y de influencia para subvertir la legitimidad del Estado.

En estos momentos, en nuestra democracia no tan joven ya, contamos de nuevo,  con representantes populares en el Parlamento, en el Senado, en las Comunidades Autónomas, en los Ayuntamientos y, una vez y otra más, se nos insiste desde nuestras portavocías políticas que no, que aún es prematuro, que no es llegado todavía el momento, que nuestro Pueblo no es suficientemente maduro, que no está preparado para asumir la III República.

¿Y estos son nuestros elegidos representantes públicos?; ¿quienes nos subestiman de forma tan insultante?; ¿es que acaso consideran precisemos de algún tipo de tutoría, de protección paternalista, de guías espirituales?-

En bien poco se tendrían entonces; inevitable y consecuentemente se estarían, tácitamente, autodevaluando; como diríamos por Castilla: "quedarían a la altura del betún".

Por otra parte me parece penoso, descorazonador, la falta de méritos, de credibilidad y de liderazgo en la llamada Clase Política española ... y lo más doloroso y sangrante, corresponsablemente también entre la pertinaz desunida izquierda.

Me abochorna observar la falta de auténtico discurso político en nuestros líderes progresistas, su ausencia de contenido, el monocorde y repetitivo predicado, abúlico, plano, sin substancia, sin siquiera autoconvicción previa ni propia, incapaz de movilizar conciencias, sin osar mostrar la mínima rebeldía corresponsable ante tamañas y continuadas canalladas  conque se nos viene infringiendo.

También en los nuevos, en los recién multiplicados recientes partidos políticos supuestamente de izquierdas, echo a faltar una clara, nítida, necesaria declaración de principios; registrando en cambio una aparente intencionada ambigüedad en sus  respectivas definiciones oficiales ideológicas. A ningún representante de las noveles organizaciones partidarias progresistas he oído (en las frecuentes e insistentes preguntas que al respecto les hacen), que se consideren líderes de un grupo que se declare SOCIALISTA, REPUBLICANO, FEDERALISTA y LAICO. Podremos, en todo caso, sospecharlo, pero al parecer, nunca obtendremos ninguna certeza, su sorprendente e incomprensible pudor se lo impedirá siempre ...o, tal vez, será su congénito miedo español ...o, peor aún, que no abrazan en realidad dichas convicciones, que se desmarcan de tales ideales.

Como muy bien nos dice Lidia, ni aún en los presentes tiempos, con el hundimiento de nuestra economía, con el galopante paro que sufrimos (seis millones de conciudadanos; millón y medio más sin derecho a subsidio), con el consiguiente empobrecimiento poblacional, con la pérdida de importantísimos derechos laborales (avasalladora reforma laboral neoliberal impuesta), se presenta nadie con tal justa reivindicación.

Ante una monarquía desacreditada, corrupta y parásita (como casi todas), estéril y frente al intento de tanta laminación moral, de las insoportables agresiones a nuestra dignidad por parte de nuestros rivales políticos, es hora precisa de exigir el necesario plebiscito popular que nos devuelva, esta vez, la III República Federal Española.

Para inculcar verdaderos y nuevos valores de libertad, de igualdad y de fraternidad; aquéllos valores que la Ilustración no llegó a consolidar en nuestro país; nuevas y más ambiciosas perspectivas educativas, porqué no, derivadas y adaptadas al momento presente, pero devenidas de aquélla añorada y todavía no igualada Institución Libre de Enseñanza y por unos servicios públicos gratuitos y de calidad.

La III República Federal Española, nos acercaría sin duda a una Sociedad más ética, más democrática, más pacífica y más justa.

¿Porqué es tan difícil lograr satisfacer tanta expectante esperanza con la presentación de un partido político que abrace esa ideología tan prometedora y de izquierdas ya descrita?. ¿A qué es debida la falta de ese partido valiente y cómo es que no aparecen líderes capacitados y capaces de poner en verdadero "pie de guerra" democrática a los tan injustamente castigados?.

¿Es entonces cierta la epidemia de ese mal denominado miedo congénito español la que nos coarta, o es que en realidad, final y formalmente hemos renunciado a una auténtica izquierda política española?.

Difícil, arduo y muy doliente nudo gordiano a resolver ...




jueves, 24 de abril de 2014

GÉNESIS, EVOLUCIÓN Y CRISIS DE LA UNIÓN EUROPEA

Sobre la génesis, evolución y crisis de la Unión Europea.

La más primaria, poética y reaccionaria de todas las posibles interpretaciones nos remonta al Imperio Romano, a la Ley de Ciudadanía y al emperador Caracalla (año 212). Después fue el conquistador Carlomagno quien recuperó la idea de una Europa unida, seguido de Carlos V y Napoleón (todos coincidentes en parecidas espurias ambiciones).

La segunda, ideológicamente idealista, políticamente conservadora y capitalista en lo económico, asegura ser el resultado del pacifista humanismo tras la masacre de la II de las Grandes Guerras continentales y en evitación futura de otras confrontaciones bélicas, destructoras de seres humanos, de bienes naturales y productivos y de la economía global, en fin. También por el temor a las armas nucleares y en el loable interés de lograr esa Europa neutral, equilibrada y pacífica; es decir: conseguir una ciudadanía europea, basada en la equidad entre los Pueblos y una prosperidad socioeconómica común.

La tercera versión, socialdemócrata, diferenciadamente democraticista y keinesiana; sobre todo insistente en los poderes parlamentarios europeos establecidos. Esta otra vía viene a aplicar el social-liberalismo, tratando de movilizar a la ciudadanía democrática en impedimento de la reacción conservadora.

Y la cuarta y última reflexión analítica afirmaría que la historia de la Europa de la Unión, no es más que el producto de la múltiple contradicción capitalista: contradicción económica, político-estatal y a escala mundial, cuyo compendio es el simple resultado de la feroz lucha de clases y de la de los pueblos opresores sobre los pueblos deprimidos.

El camino futuro de esta Unión Europea, por tanto, dependerá del lado en que en cada momento se incline la balanza entre estos dos tan antagónicos, irreconciliables y desde luego incompatibles intereses.

La evolución del capitalismo europeo (motor real que nos ha traído hasta aquí) deviene de un largo período, pudiendo datarse desde el tratado de Wetsfalia, del Congreso de Viena y de los Tratados de Teherán, Yalta y Postdam.

Los victoriosos países han venido imponiendo sus muy particulares condiciones en dichos acuerdos, otorgándose preeminentes puestos en el concierto internacional; por sus más "boyantes" economías, por la fortaleza de sus monedas y por el prevalente proteccionismo interno y su mayor influencia en los mercados mundiales.

Las potencias europeas coaligadas a Alemania a partir del Tratado de Maastrich, han acordado un abanico de exigencias a los países de la Unión más deprimidos, incrementadas hasta lo insoportable desde la provocada instauración de la actual crisis económica (sobre todo hacia el Cono Sur) para aumentar su propio poder respectivo y romper, definitivamente, con las sufridas conquistas obreras y populares europeas.

Este es el lamentable presente y el incierto futuro a la vista. Contemplamos, aterrados y razonablemente coaccionados, las aparentes insalvables diferencias entre los países del Norte y del Sur continental. Comprendemos, y lo peor, hasta llegamos a asumir como razonable, la permanente amenaza de nuestros dirigentes europeos que cíclicamente, como si de cambios estacionales se tratara,  nos imponen nuevas y peores medidas restrictivas que van imposibilitando, cada día un poco más, el libre desarrollo de nuestras vidas, endeudando nuestras precarias existencias y el desesperanzado devenir de nuestros hijos.

Y es por ésto, por lo que no me importa insistir, una y otra vez, en la  crucial importancia de estas próximas elecciones europeas. En clamar a las conciencias responsables de mis conciudadanos para que asuman, con la suficiente reflexión, con la madurez que nos ha dado tanta calamidad inmerecida, la obligación de su voto. Pero del voto meditado, contrastado con las indeseables experiencias recogidas. Sin permitirnos nuevos posibles  y tal vez irreversibles errores. Con la seguridad y firmeza necesarias, con inteligencia y frialdad. Para impedir más abusos de los poderosos, por nuestro propio bien y por el de nuestros hijos, que éstos no nos puedan después reprochar posibles dramáticas desidias.

Pero también habremos de recordar que el espectro partidario no se circunscribe tan sólo a la habitual bipolaridad, que existen otras opciones progresistas, limpias de pecado, horizontales, transparentes, cuidadosas del medio ambiente, pacifistas y de izquierdas, que luchan por la igualdad, por la sostenibilidad, por las energías naturales y por el bien común.

Confío en que esta vez sí, seguro estoy de que en esta ocasión los españoles demostraremos haber aprendido la lección, que contaremos con el adecuado poder de reacción, que sabremos defendernos con las armas de la democracia frente a los ufanos "tiranuelos" del poder económico, contra la presuntuosa élite mercantilista que trata de anularnos, de aniquilar nuestros escasos derechos sociales, laborales y ciudadanos, que les daremos merecida contestación a ambición tan desmedida y tan inhumana.




martes, 15 de abril de 2014

¿PORQUÉ LA III REPÚBLICA ESPAÑOLA?

Todos estamos reconociendo la inevitable caducidad de múltiples articulados de nuestra Constitución de 1.978, los unos por ya trasnochados, los otros desgraciadamente por meramente voluntaristas.

Como consecuencia, comprobamos la imperativa necesidad de suplirla por otra democrática alternativa en aras a una mejor y más eficaz defensa de nuestros mayoritarios intereses.

Este actual trance se presenta además dentro de una gravísima crisis económica, institucional, territorial y hasta de credibilidad representativa.

Observamos insostenibles, imperdonables y repetitivos corruptos comportamientos (y no todos llegan a ver la luz) desde prácticamente las más altas instancias estatales. Desde la propia Casa Real, pasando por destacados miembros de gobiernos autonómicos, ayuntamientos, partidos políticos mayoritarios, sindicatos de clase, amplios sectores económicos y muy determinantemente en el manipulador área financiero.

Las oficiales encuestas en nuestro país nos revelan la espeluznante cifra de seis millones, aproximados, de parados (muchos de ellos sin prestación ninguna, ya); un panorama de laminación gravísima de nuestros derechos sociales (Sanidad y Educación, los más sangrantes pero ni mucho menos los únicos) como "más imaginativa" solución a la aplastante crisis económica actual, provocada, más que plausiblemente, de forma intencionada por los poderosos de siempre; la drástica y "legalizada" reducción salarial general de los españoles con la "suerte" de trabajar; la suma de tanta aberración nos está llevando a una situación de miseria, de bolsas de hambre, de familias violenta y definitivamente desalojadas de sus hogares, de jóvenes sin futuro alguno; ... y por muy insultante contraste observamos otra clase de estadística: un significativo aumento de la brecha entre ricos y pobres.


La palpación viva de esta confrontación social, generada por la clásica casta dominante y apoyada por su afín tribu europea, conformante de la Troika dirigente, está involucionando a nuestras democracias (prioritariamente a los sureños estados continentales).


Respecto de España, vemos la desfachatez prepotente de nuestro "electo" equipo de "desgobierno" con la imposición de sus exclusivas y muy particulares leyes, bastante de ellas instauradas a través de estrictos Decretos de Ley. Eliminación de múltiples derechos laborales y ciudadanos y aberrantes e inaceptables propuestas legislativas, tales como la bien denominada "Ley Mordaza" y el obsceno intento de rectificación de la actual Ley del Aborto.


Todo ello nos va insoslayablemente retrotrayendo a un modelo de Estado centralista y autoritario, a imagen y semejanza del autocrático e insoportable régimen franquista ... tan idealmente imitable para muchos de nuestros actuales gobernantes. Hasta los propios medios informativos están siendo condicionados, manipulados y secuestrados; sujetos al libre antojo y como defensa y enmascaramiento de la bochornosa verdad que ocultan los poderosos de siempre, verdaderos causantes de los desastres presentes.

Este crítico panorama general está levantando a una gran parte de nuestra ciudadanía que se manifiesta, una y otra vez, incansable, a través de partidos políticos y sindicatos, pero también por medio de muy innovadoras fórmulas alternativas: las llamadas "mareas" que se suman a la lucha, vehementes, con la razón por bandera, de forma activa y realmente riesgosa, frente a brutales deshaucios, privatizaciones de los sectores sanitarios y educativos públicos; contra el intento de abusos como el de Gamonal, contra la subida tarifaria del transporte en Barcelona,  en inaceptación de la detracción fáctica y unilateral de las pensiones, a favor de los parados del Baix Llobregat, del injustificado ERE de Coca-Cola ...

El significado de toda esta protesta viene a propiciar, a evidenciar, un novedoso y optimista protagonismo popular, inaudito desde hace décadas; a mostrarnos la posibilidad, el derecho a un renovador proceso histórico en defensa de nuestros inalienables derechos sociales y por el ansia de un nuevo modelo de Estado democrático.

Y deberá ser por todo ello, porque tenemos la obligación de identificar a nuestro auténtico enemigo de clase, a nuestro cruel rival político, causante de nuestras mayores desgracias vitales y generador de tanta desesperanza futura generacional y a enfrentarle con el necesario vigor y posibilidades de victoria, por lo que se hace tan necesaria la unión (puntual y transitoria, pero formal y vigilada) de la izquierda política española.

Necesitamos ineludiblemente de la empoderación ciudadana para lograr, nosotros (los verdaderamente más interesados), una auténtica democracia social y de derecho a través de un proceso constituyente que nos conduzca a la final consecución de la III República Federal Española, popular y laica.

Una República realmente mayoritaria, que no genere dudas, una República que borre de una vez y para siempre, todo tipo de privilegios (ni institucionales, ni familiares), que sepa despedir a la monarquía borbónica con cortesía y respeto (aunque probablemente inmerecidos); una República que sume las voluntades de millones de ciudadanos libres; con diferentes pero siempre democráticas ideas; de distintas organizaciones políticas y sociales, pero confluyentes ante este tan anhelado modelo de Estado.

Un Estado donde se renueve y actualice una más moderna y dinámica Constitución, que esté más a favor y acorace mejor nuestros prioritarios derechos sociales, económicos y democráticos; un Estado verdaderamente elegido mayoritariamente por sus ciudadanos, indudablemente soberano, independiente de los dictámenes de la Troika europea de turno, de la manipulada OTAN y de la inconveniente, a veces, influencia de EE.UU. Es decir, una vanguardista y ejemplarizante República Federal Española.

Desde EQUO, desde luego, estamos en éllo.







lunes, 31 de marzo de 2014

ABERRACIÓN INACEPTABLE: Rentabilizar la Salud Pública

La atención sanitaria deberá seguir siendo siempre un derecho público inalienable, tratar de rentabilizarla sería una de las mayores e inaceptables aberraciones a cometer contra la sociedad occidental.

Aunque la asistencia pública sanitaria es relativamente reciente (surgió tras la Segunda Guerra Mundial como un derecho en la mayoría de países europeos) y la más auténtica razón inicial de su generalización fuera pura y meramente mercantilista: mantener sanos a los obreros para el más seguro sostenimiento de la producción, hoy en día ese derecho deberemos seguir defendiéndolo por encima de cualquier otro bastardo interés -mucho más si su exclusivo objetivo privatizador, como ocurre en el presente caso, es el economicismo neoliberal-..

Hoy, las necesidades capitalistas han variado y consecuencialmente los  aún insuficientes beneficios sociales alcanzados tras arduos años de lucha del Movimiento Obrero (el cada vez más decadente "estado del bienestar") están siendo borrados del mapa europeo progresiva e impositivamente. Todo apunta a una mayor profundización de la crisis y al incremento de las desigualdades: la riqueza se va concentrando en menos manos y aumentan la pobreza y la exclusión.

En toda Europa sus gobiernos vienen aplicando (al sumiso acatamiento de las "instrucciones"  dictadas desde su troika directora) las mismas políticas antisociales: prioritario desmantelamiento de la asistencia sanitaria y la educación públicas.

Si no se lo impedimos, las recetas dictadas desde el Capital serán el incremento de las privatizaciones, las cuales no se frenan tan sólo votando cada cuatro años, sino luchando ...y luchando activa y unitariamente. En las luchas no es posible delegar en nadie, tendremos que ser nosotros mismos quienes deberemos defendernos de tantas y tan insoportables agresiones sociales y devolver al Pueblo lo que es del Pueblo.

¡El Sistema Capitalista jamás dará respuesta a las necesidades de la Clase Trabajadora, ni a las exclusiones sociales!.

Necesitamos un sistema de salud pública para todos, sin excepción ninguna, que responda a las necesidades sanitarias de toda la población; que sobre todo actúe sobre las causas sociales, económicas y políticas de la enfermedad, que sea gestionado "de verdad" por cualificados profesionales; de calidad y gratuito.

No olvidemos que todas las conquistas sociales han requerido de esfuerzos, sacrificios y hasta de sufrimientos personales. Al Pueblo no se le regala nunca nada, no hay nada gratuito para él.

¡Permanezcamos en  alerta, en constante pie de lucha; mantengámonos firmes y unidos, no les permitamos nos roben nuestros más básicos derechos ciudadanos!.


sábado, 1 de marzo de 2014

UCRANIA, polvorín vecino

En mi artículo inmediatamente anterior "QUIÉN NOS PROTEGE", trataba sobre el dramático  e inquietante panorama político internacional compartiendo, a nivel personal, merecidas críticas negativas hacia nuestras más influyentes y mundiales Instituciones, a la vez que evidenciaba el injustificado y siempre reincidente incumplimiento de sus connaturales y pertinentes responsabilidades. 

En esta ocasión quiero hacer referencia al complejo conflicto ucraniano, a la indeseable, perniciosa  y arbitraria injerencia multinacional (siempre egoísta e interesada) y, cómo no de nuevo, a la habitual inoperancia (¿intencionada?) de estos mismos poderosos y bien presupuestados Organismos.

Las historias de Ucrania y de la Península de Crimea devienen de muy ancestrales tiempos. Datan desde varios siglos a. de C. Sus anales cronológicos sucesivos, desde la antigüedad hasta los presentes tiempos, resultaron azarosos y diversos como comúnmente lo fueron también entre los más vetustos y  coetáneos países europeos.

Pero la moderna historia de Ucrania comenzó con los eslavos orientales, siendo desde el siglo IX su propio centro habitado, su Estado fue conocido como Rus de Kiev y se convirtió en la nación más poderosa y grande de Europa.

En el siglo XIX, la mayor parte de Ucrania se integró al imperio ruso y tras varios intentos de independencia y guerras incesantes, surgió como como una de las repúblicas fundadoras de la Unión Soviética.

Este territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania fue ampliado hacia el oeste poco antes y después de la Segunda Guerra Mundial y nuevamente en 1.945 con la transferencia de la Península de Crimea. Tras la disolución de la URSS, Ucrania alcanzó su independencia en 1.991, comenzando una economía de mercado sufriendo una recesión que duró ocho años. Sin embargo, ya en el siglo XXI, su economía logró un aumento estable con un crecimiento promedio del PIB del 7% anual.

Desde el colapso de la Unión Soviética, Ucrania sigue manteniendo el segundo ejército más grande de Europa, detrás de la Federación Rusa.

El país cuenta con 46,2 millones de habitantes, de los que el 77,8% son ucranianos étnicos, con considerables minorías de rusos, bielorrusos y rumanos.

La República Autónoma de Crimea es una república dependiente de Ucrania y su territorio abarca toda su península homónima situada en la costa norte del mar Negro, salvo Sebastopol. A partir de 1.954 Crimea se convirtió en una región de la RSS de Ucrania.

Crimea sufrió distintos avatares, cambios legislativos, constitucionales y  de pertenencia durante los tiempos del Soviet, hasta marzo de 1.995 que, mediante dictamen del Tribunal Supremo de Ucrania, se produjo la anulación de la Constitución de la región aboliéndose la presidencia de Crimea, pasando el control directo del gobierno de esta república autónoma a la Presidencia de Ucrania.

Del reciente conflicto popular y del origen de las cruentas manifestaciones civiles del pueblo ucraniano, bástenos el ejemplo de una de sus más enardecidas jóvenes indignadas: "Queremos ser libres de la dictadura, de los políticos que solo trabajan para ellos mismos, que están dispuestos a disparar, golpear y lastimar a la gente solo para salvar su dinero, sus casas, su poder".

Pero, ¿ciertamente estos son los únicos motivos del gravísimo conflicto ucraniano?. Mucho me temo que no, en este intencionado lioso problema en que están insertos muy distintos matices y múltiples confrontaciones: étnicas, económicas, productivas, energéticas, militares, ideológicas, de corruptos e muy individuales egoísmos, de poder, de expansión territorial, de influencia geopolítica, y de un mucho más largo etcétera.

Y todo ello, ineludiblemente, me arrastra a mi ya referido anterior estado de opinión: "Quién nos protege". 

¿A qué artículo del derecho internacional pueden apelar nuestros vecinos de Ucrania y de Crimea para reclamar su legítima protección; la integridad física de sus familias, la seguridad de sus casas, de sus trabajos, de su sustento, de su futuro en definitiva.

¿A quién acudir, si son los propios dirigentes de esas mismas universales Instituciones, supuestamente defensoras de tan humanos derechos, quienes inducen y muchas veces provocan tales limitantes e irreconciliables situaciones?. Y respecto a la ONU y su manifiesta y absoluta inoperancia, mejor no hablar.

Las más desalentadoras últimas noticias que nos llegan amenazan una inevitable confrontación. Muy peligroso riesgo de enfrentamiento entre los dos ejércitos más grandes y poderosos de Europa (Rusia-Ucrania), en principio; pero con serias posibilidades de intervención de otra moderna y eficaz fuerza bélica (la Alianza Atlántica), más la demostrada irreflexiva mayor potencia militar desarrollada: el ejército estadounidense.

No quisiera, para nada desearía volver a avergonzarme viendo de nuevo a riadas de seres humanos huyendo de la barbarie guerrera, de la sinrazón, a imagen de tantas otras penosas escenas (como en nuestra triste impuesta hégira tras la tan "incivil" guerra).

¡Por favor!, no reproduzcan más tan terribles escenas, tan inhumanas e injustificadas consecuencias, no nos martiricen más con tan frecuentes  y dolorosas víctimas de los siempre inexplicables pero "inevitables daños colaterales" ...
















sábado, 22 de febrero de 2014

¿QUIÉN NOS PROTEGE?

El actual panorama internacional se nos presenta de un enorme dramatismo.

La Unión Europea nos ofrece una nada halagüeña situación: evidencia una absoluta traición a la oficializada e idealizada idea original.

Nuestra continental organización, como demuestra, no fue en realidad creada para el logro de la unión fraterna de sus Pueblos, sino básicamente en la búsqueda de un único y potente mercado capaz de competir, en semejantes condiciones, a sus más encarnizados competidores mundiales.

Esta grave desviación nos ha arrastrado a la generación de aparentes insalvables diferencias interestatales, sociales y económicas, fundamentalmente entre los ricos Pueblos del norte y los más empobrecidos y desesperanzados, en nuestro sufrido sur territorial.

Una de las nefandas consecuencias diferenciales y causa de tan egoístas y mercantilistas intenciones es el masivo actual exilio poblacional hacia las supuestas más prometedoras perspectivas de futuro que aparenta ofrecer la avanzada y potente Alemania (según se asegura, verdadero motor de la economía europea).

Pero, por contra, paradógicamente y a la vez, desde nuestro propio sur extrafronterizo, desde el subdesarrollo africano, nos llegan, a diario, oleadas de desesperados emigrantes subsaharianos que, en una accidentada y riesgosa vital peripecia realizan su particular éxodo hacia la supuesta "Tierra de Promisión", perdiendo sus vidas muchos de ellos en el intento, en tan connatural instinto de supervivencia. Deshumanizada, cruel y legítimamente (las más de las veces), siempre a la fuerza y en el cumplimiento de la "sacrosanta" legalidad internacional, la mayor parte de ellos son reintegrados a irreversibles desesperanzas futuras en una tierra (la suya), donde la enfermedad y las hambrunas son endémicas e insoslayables por mucho venidero tiempo.

Observamos también, cuasi habituados e incólumes,  la pasividad interesada de nuestras Instituciones internacionales frente al incomprensible y prolongado holocausto del pueblo sirio, donde sus víctimas inocentes resultan, ya, obscenamente incontables.

Nuestras aparentemente blindadas retinas contemplan el devenir sangriento y cotidiano de nuestros más cercanos vecinos ucranianos reclamando el cumplimiento de sus derechos ciudadanos. Este país, dividido ideológica pero también razonada y comprensiblemente a partes alícuotas, consecuencia (¡cómo no!) de pasados pero también vigentes intereses extranjeros contrapuestos, presenta un panorama de muy difícil  y equilibrada resolución.

Y a todo ello y por ende, ahora vemos añadido el encarnizado conflicto partidista venezolano entre sus ideologizados habitantes, dicotómico e irreconciliable (como casi todos), dirigido por políticos populistas y manipulados por muy ensombrecidas influencias foráneas, también como casi siempre.

Ante tan cruda realidad presente en el ya no tan joven siglo XXI, ¿qué salidas se nos ofrece?, este tan mal organizado y global mundo de hoy, ¿qué soluciones nos muestra?.

¿Qué hacer ante tanta tragedia y sinrazón?, ¿quién nos indica un seguro refugio, qué, o quiénes nos protegerán, cuándo se logrará una paz estable, una verdadera justicia para los Pueblos de la Tierra?.

El merecido descrédito de nuestras más altas Instituciones internacionales continúan en su incapacidad habitual, en su inoperancia reiterativa demostrada, fruto de muy específicos y poderosos intereses (como mayor ejemplo, el injusto derecho de veto de determinadas potencias en sus manipuladas Naciones Unidas).

Ante tamaña desatención, ante tal abandono a la cruel y despiadada avaricia, contra el manejo espurio de tan influyentes agentes, hemos de defendernos con uñas y dientes; o ellos, o nosotros, no hay otra salida.

Hemos, entonces, de  exigir un radical cambio de comportamientos,  de propiciar , de reinventar otras Instituciones de orden universal auténticamente neutrales, defensoras y protectoras de una paz duradera entre países (sin distinción de credo, tamaño, ni poder), tendremos que obligar, de cualquier forma posible,  instando y reclamando legítimamente a las más grandes e influyentes potencias nuestro derecho a lograr una igual justicia internacional, a la lógica consecución de la paridad en derechos y obligaciones entre los habitantes de nuestro tan ya intercomunicado e informado mundo social.













miércoles, 29 de enero de 2014

RECAPITULEMOS ...

Aprendí hace ya tiempo la importancia del ejercicio recapitulatorio y  periódico en todos los órdenes y ciclos de mi vida (profesionales, políticos y personales).


Traigo la idea a colación porque en estos precisos momentos la situación social y política mundial está sufriendo una profunda transformación (en España, en Europa y en todo el orbe) que nos impele sin demora, y responsablemente, a un detallado, amplio y profundo análisis de su génesis, desarrollo, consecuencias (directas e indirectas) de dichos drásticos, incluso hasta determinados irreversibles cambios.

Seleccionemos para este somero estudio y en principio a nuestra unión de Europa (por pertenencia, influencia directa y coautora, al menos parcial, de tan significativa mutación); a esta unión territorial, utópica y cuasi poética, ideada por nuestros más preclaros pensadores de hace ya tres siglos postreros, esta Unión Europea hecha finalmente realidad.

Este casi increíble pero cierto hecho cambia radicalmente la correlación de fuerzas de sus países miembros (hasta sus respectivas  formas de vida). Elimina, (de un plumazo y supuestamente para siempre), otrora frecuentes rencillas fronterizas, invasionistas, de anexión, o de competencia. Pacifica y hermana territorios y ciudadanos, alía y unifica el comercio (ahora común) y fortalece a los Estados asociados.

Pero esta internacional Institución (semejante a cualquier otra obra humana) nace imperfecta; el genético egoísmo que nos identifica obligó, "al parecer", a sus creadores a priorizar al comercio y su mercantilismo como el "primum movens" y básica exclusiva razón justificativa, y más cierta, para la construcción de tan magnificente Organismo -de ahí su primaria nomenclatura: "Comunidad Económica Europea"-.

Es decir, obviaron y mancillaron intencionada y espuriamente, la verdadera esencia originaria que nuestros pretéritos filósofos trataron de mostrarnos (propuestas que para muchos de nuestros dirigentes tachan, peyorativamente, de bucólicas y literarias).

La verdadera concepción ideológica de tan ambicioso proyecto iba, inicial  y fundamentalmente, dirigida al logro de la fraternal unión de los Pueblos de Europa, a posibilitar una pacífica convivencia entre seres humanos iguales en derechos y deberes (legislación y normas vivenciales), a compartir equitativamente los bienes productivos y de equipo, haciendo común sus riquezas y variedad europeas, a sumar potencialidades (intelectuales, científicas, industriales, etc ... y también comerciales) frente a la competición exterior.

Y a pesar del pernicioso y degradante desviacionismo intencionado, aún en la práctica actual y a pesar de la indiscutible y atenazante influencia de las Instituciones europeas en la gobernanza de sus Estados (desastrosa sobre todo para los países del cono sur), todavía, digo, y afortunadamente, no han sido transferidos los Gobiernos nacionales, no se ha creado, todavía,  un Gobierno unitario europeo. Queda un largo y complejo recorrido para alcanzar tal propósito.

Por tanto y hasta llegar a  ese lejano horizonte y a la vista de los indudables nefandos resultados que el puntual cumplimiento de las "recomendaciones" dimanadas de dichos "maternales" Organismos venimos sufriendo, persisto en mi sugerencia, en mi encarecimiento de alerta, en la  oportuna e imprescindible tarea del ejercicio de la RECAPITULACIÓN. Es éste, creedme, un especialísimo y crucial momento histórico: "Elecciones Europeas".

Recapitulemos, recapitulemos por tanto, ordenada, detallada, fría, desapasionada y profundamente qué nos conviene.

Qué partido político, o grupo partidario candidato nos ofrece el programa de mayor interés, cuál nos ofrece una relativa mayor seguridad de cumplimiento del mismo; quién nos podrá defender con más garantías nuestros derechos sociales y de sostenibilidad; quién, en definitiva, será capaz de anteponer los derechos de los Pueblos por encima de los intereses del Mercado; quién está, por ahora, " libre de culpa".

Acudamos después a esta fundamental cita con las urnas con los deberes cumplidos,  asumamos  nuestra intransferible responsabilidad ciudadana con nuestros objetivos bien clarificados y ponderados, nos jugamos mucho.

Dependerán, en gran medida, del escrutinio final de esta próxima confrontación política internacional, el bienestar y el futuro de nuestras propias vidas, de nuestras familias y sobre todo ...de los de nuestros hijos.






lunes, 23 de diciembre de 2013

A PROPÓSITO DE LAS TICs

Contestando a un compañero de partido (José Antonio).

Tus análisis, conclusiones y propuestas, en relación a las TICs y en mi opinión, me parecen sumamente interesantes y sobre todo de rabiosa actualidad.

Que todo sistema político tiende a perpetuarse en un hecho indiscutible, sobre todo cuando, como es el caso español, el mismo favorece a las mayorías representativas partidarias y más aún cuando precisamente el bipartidismo es el más habitual y prevalente resultante (éstos principales partícipes tratarán de mantenerlo inamovible mientras les sea posible).

Que las sociedades han evolucionado es incuestionable (todas, también las mal llamadas del Tercer Mundo). Y consecuentemente las necesidades poblacionales se han transformado, incrementando notablemente, entre otras cosas, la media intelectual. Son mucho menos manipulables (como ya nos advertía Marx), conociendo y defendiendo más inflexiblemente sus derechos, reclaman con mayor exigencia a sus respectivos gobiernos el justo cumplimiento de sus promesas programáticas, utilizando para ello muy otras vías de interlocución a las hasta ahora más "pedestres" (por cierto insuficientemente eficaces, casi siempre).

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) han hecho posible que los sucesos acaecidos en este momento en Finlandia, sean visibles y en el mismo instante, en Turquía, Sudamérica, o en la misma Autralia.

Resulta incalculable el poder de convocatoria que las TICs posibilitan en nuestros tiempos (esto trastoca sustancialmente lo conocido hasta hoy provocando hasta el desconcierto e indeseable descontrol gubernativos), la fluidez y alcance de la información  cubren todo el orbe habitado y a una velocidad de vértigo. El conocimiento de reales estadísticas de todo tipo es perfectamente registrable, saber del estado anímico y opinión ciudadanas, divulgar propaganda de toda clase (también publicitar interesados argumentarios políticos), gestionar multiplicidad de temas con las Administraciones -locales, comunitarias, nacionales y también transnacionales-. Todo esto se está ya convirtiendo en procedimiento totalmente habitual y de cotidiano uso.

Las TICs, por tanto, son una utilísima e imprescindible herramienta que debemos integrar, sin mayor dilación y con la máxima plenitud de posibilidades y aprovechamiento en nuestras sociedades actuales para "no perder el tren" de la innovación.

Por otro lado, reconozco que los cambios registrados en la praxis democrática no han sido ni satisfactorios, ni suficientes; para nada equiparables, ni mucho menos los necesarios para atender debidamente los nuevos requerimientos que la evolución sociocultural ha venido demandando en los más recientes lustros, pero a pesar de esta triste realidad, personalmente sigo luchando y creyendo en la posibilidad de un no muy lejano horizonte  socializado y sin clases, en una democracia más radicalizada y participativa.

A la distopía, o antiutopía, sigo ubicándola entre la literatura imaginativa o grafiada; justo lo contrario conque trato a la utopía (sobre todo política), a la cual siempre intentaré acercarme lo más posible tratando de alcanzarla y de transformarla en plausible realidad.

Concluyendo: las TICs me parecen uno de los mayores y más espectaculares y útiles avances científico-tecnológicos que ha producido la Humanidad. Son velocísimos vehículos que nos permiten (a cualquiera) llegar al más profundo conocimiento de las cosas y comunicarnos con cualquier habitante de la Tierra allá donde se encuentre, por anfractuoso, o recóndito lugar en el que se esconda.

Hay que utilizarlas, estamos en la obligación de hacerlo para favorecer el progreso social, para acelerar la consecución de nuestros más ambiciosos objetivos humanos y sociales. Quien no acepte esto, quien no se adapte, "perderá el tren", se automarginará y será arrollado por el raudo desarrollismo tecnológico.

Pero siendo cierto todo ello, las ideologías políticas, el pensamiento humano, la filosofía y sus consecuencias de aplicación fáctica, junto a las gentes que pretendan llevar a cabo las mismas, siempre persistirán y jamás podrán ser sustituídas por robots, por máquinas (por muy útiles y eficaces que nos puedan resultar). Estos artilugios, de una manera u otra, estarán siempre creadas por el hombre y por lo mismo, a su servicio subordinado ...o así debería seguir siendo.

Las ideologías continuarán indicándonos el camino, nos mostrarán el horizonte posible, nos seguirán enseñando los porqués y el cómo llegar a nuestros privativos y/o colectivos objetivos vitales. Y podremos seguir disponiendo del libre y particular albedrío de elegir, de abrazar una u otra opción, convencidos de que esta, o aquélla otra panorámica nos es más o menos afín, y todo ello dentro del absoluto arbitrio individual decisorio.

Finalmente y en cuanto a la llamada Democracia Líquida, o Democracia 2.0, personal y desafortunadamente, la veo como una aún muy distante utopía (a la que no renuncio, claro), pero tampoco nunca la confundiré como una distopía ...por el bien del futuro de las mayorías.










jueves, 19 de diciembre de 2013

GALGOS, O PODENCOS.












                               GALGOS, O PODENCOS

Una de las fundamentales premisas que todo político debe tener clara es la perfecta identificación de su enemigo.
Las tendencias políticas no ofrecen más alternativa posible que las denominadas izquierda o derecha (según progresismo, o conservadurismo), con mayor, o menor radicalidad (el centro político ortodoxo, en realidad, no existe).
El actual más encarnizado y peligroso enemigo de la izquierda  política europea, es el neoliberalismo depredador, auténtico brazo ejecutor, obediente a las espúreas disposiciones de los verdaderos dirigentes de Occidente, pero también influyentes poderosos e interesados en otras más deprimidas áreas geoestratégicas del mundo (grandes holdings empresariales internacionales, la potente y mafiosa industria farmacéutica estadounidense y europea, el comercio intercontinental de armamento, los principales monopolios petrolíferos y energéticos, las más importantes redes de telecomunicación, la gran banca, las  potentes y ya globalizadas  financieras, los controladores mayoritarios de la producción y mercado de estupefacientes, etc.), este neoliberalismo  encargado de manipular a la Justicia, promulgador de  respectivas y hasta a veces comunes leyes nacionales y continentales, creadas a su interesado acomodo e interés  y siempre proclives a la protección del privilegio del poder y de las clases sociales acomodadas, seguro sustentador del sistema y apoyado y protegido en las siempre dispuestas fuerzas represoras de los diferentes Estados conformantes; éste, éste es el auténtico y más directo enemigo del progresismo político, y no otro; no nos confundamos.
Desafortunadamente y tal como venimos comprobando desde hace tiempo (en nuestras propias carnes), la izquierda política europea va perdiendo fuerza y lo peor, credibilidad, tan difícil siempre de recuperar. Consecuencia natural de la indecisión, de la ambigüedad, de la inevitable tibieza de los más recientes gobiernos socialdemócratas y de sus múltiples demostraciones de aburguesadas veleidades, incumplimientos, de auténticas desviaciones fácticas y hasta de alguna que otra auténtica e imperdonable traición (todos estos graves errores casi siempre debidamente contestados por sus respectivas poblaciones, hastiadas de tanto engaño y despropósito). Ejemplo último: Alemania.
Este coherente desapego poblacional hacia los clásicos partidos progresistas nacionales y sus representantes, está conllevando a una desafección ideológica generalizada que impele a la  connatural reticencia y hasta asqueado rechazo de nuestros conciudadanos a seguir aceptando el clásico juego partidista, generándose súbitas vías alternativas que aunque justas, inevitablemente inconexas y muy desorganizadas: plataformas diversas, grupos vecinales de protesta, reivindicativas y diferenciadas “mareas” de distintas y muy específicas áreas sociales, seriamente afectadas por la impía apisonadora neoliberal.
Pero, en aras a la coherencia y viabilidad políticas, hemos de asumir  la triste realidad: las únicas reglas de juego posibles en democracia son los cauces partidarios. Por tanto, deberemos, aún obligados e insatisfechos, aceptar dichas reglas para posibilitar la consecución de tan razonables y justos propósitos.
Una vez asumida dicha palmaria, inevitable y única senda posible (competición electoral a través de partidos políticos), deberemos saber distinguir las diferencias ideológicas, de origen, metodológicas, históricas, fácticas y de forma, de cada organización progresista dispuesta a dar batalla en el campo político y social.
Finalmente, habremos de analizar las posibilidades de triunfo del progresismo político, las dificultades ciertas y también eventualmente probables, peso específico del enemigo neoliberal, armas mutuas y estrategias a emplear.
Personal y muy contrastadamente, opino que los partidos supuestamente progresistas europeos tienen un muy arduo panorama futuro. Coincido con múltiples analistas políticos en la necesidad de aunar esfuerzos partidistas progresistas si aspiramos a algún positivo resultado electoral.
Lo que me parece ineluctable es que todos y cada uno de los partidos en liza  mantienen, como horizonte plausible y justificativo, el irrenunciable objetivo de participar en la gobernanza institucional, ya sea de ámbito local, nacional y/o supranacional.  Sin esta natural ambición (a corto, medio o largo plazo) no se entendería la  razón existencial de tales partidos políticos.
Pues bien, ante la realidad descrita y por concluir, parece coincidente y de toda racionalidad la inevitable conveniencia y hasta necesidad perentoria de alcanzar sólidos acuerdos entre las diferentes versiones ideológicas progresistas si se pretende alcanzar un mínimo y honroso éxito electoral, por tanto, me permito insistir entre mis compañeros de Equo, no deberíamos mostrar injustificadas reticencias (cuando no  existan, claro), ni resistencia ninguna a la negociación, al acuerdo (cuando resulte mutuamente beneficioso), a la unión de fuerzas puntuales en luchas comunes, respetándonos nuestras inevitables y hasta positivas discrepancias y manteniendo siempre incólumes nuestras respectivas salvaguardias fronterizas de la ideología.
No nos equivoquemos desaprovechando posibles positivas oportunidades  (por miedo, distinción u orgullo), ocasiones que pudieran mostrarse favorables para nuestro  mayor crecimiento y fortaleza y, porqué no,  como opción  real de participación en el tan ansiado cambio social que merecemos y perseguimos.